1. Alfredo y el cine de barrio


    Fecha: 05/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... le habían empezado a calentar el culo cuando en su camita, en vez de dormir, lloraba. Luego quedó la costumbre, el padre necesitaba calentar el culo de la niña que cada vez era más atractivo y la chica no podía pasar sin que la calentaran.
    
    Metida en el juego, en cuanto tuvo a su alcance a su hermano pequeño, se prometió que aquel culo sería suyo y se encontró con muchas más facilidades de las que ella había dado. El niño solo le obedecía a ella pero si pasaba demasiado tiempo sin que la hermana actuara, expresamente hacía lo que sabía que no era de su agrado para enfadarla y recibir el castigo. Por el contrario, ella había empezado a sentir la satisfacción de azotarlo porque sí, sin necesidad de ninguna razón.
    
    Entonces dijo ella:
    
    - Es por que el niño hubiera muerto antes de entregar la leche el otro día, pero pudo hacerlo cuando le encendí el culo como le hace su hermana.
    
    - Sí, creo que sí. – pudo decir el viejo antes de entrar en un temblor epiléptico que le llevó a mojarse los pantalones.
    
    El abuelo se convirtió en alcahueta y comenzó a convencer a la mayor de sus nietas.
    
    - Mira que eres bonita, - le decía – estoy orgulloso de tener una nieta como tú. Lo que me duele es que no tengas todo lo que te mereces. Tú has nacido para reina.
    
    - Hay abuelo, ¿Qué te pasa?, ¿Te has enamorado de mí, así de pronto? Ya me gustaría, ya. Estoy más que harta de ver a otras que tienen lo que yo no puedo y no valen nada y son tontas.
    
    - Además, - le decía el abuelo – tú ...
    ... tienes una cosa que pocas tienen. Eres dominante, te gusta que los demás sean tuyos.
    
    - ¿Por qué dices eso abuelo? No seas tonto, no pienses que yo no sé lo que pasa a mi lado. Yo sé por qué el niño tiene siempre el culito encendido y se por qué te obedece y te quiere más que a nadie.
    
    A partir de ahí, entre abuelo y nieta se estableció un diálogo de secretos y de consejos que llevó a la chica a la que ya era dueña del abuelo y del nieto.
    
    Primero se convirtió en una de sus sirvientas, aprendiendo todo lo que la dueña sabía, pero tenía demasiada fuerza, intención y poder de seducción para seguir siendo solo eso y ambas mujeres llegaron a pactar una especie de sociedad en la que cada una tendría sus adictos pero según casos y circunstancias se los irían cediendo o intercambiando.
    
    La chica llegó a desarrollar un grado de agresividad muy importante que concretaba en nuevas prácticas que pronto se ponían de moda y conducían hacia ella a los más acentuados masoquistas. Con todos ellos creó lo que denominó la perrera. Les hacía llevar debajo del cuello de la camisa un collarín de perro de los más estrechos a modo de amuleto. En el coche tenían que llevar un perrito con su cadenita sujeta al cristal mediante ventosa. A sus perros le gustaba estrangularles la polla. Primero les hacía trempar y entonces practicaba una ligadura en la base del pene para que la sangre fuera retenida y las venas dilatadas. Una polla sí tratada se amorcillaba y amorataba y al rato producía un color ...