1. Historia del chip (043): Dos aviones (Daphne 013)


    Fecha: 16/03/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: chopin, Fuente: CuentoRelatos

    ... empezó a gustarle el hombre. Sabía que también era una celebridad. Pero no parecía una humildad forzada.
    
    —¿Quizás aprendió la técnica de su padre? — le preguntó. Su interlocutor negó con la cabeza.
    
    —Él hubiera divulgado la técnica para salvar vidas. ¿Sabe? Sus charlas y sus exposiciones siempre tratan de mantener la cabeza fría y recoger del inconsciente la solución. No creo que le guste que su hija se beneficie de la patente de procedimiento— le señaló con algo de preocupación.
    
    —¿Por qué? Se la merece como dijo usted. Estuvo a punto de perder la vida y además salvó la de mi hija. ¿No creerá que no es dinero honrado? — le preguntó Gwen, muy interesada en la respuesta.
    
    —Es una persona muy especial. Y su mujer un encanto. Está claro que la hija ha salido a ambos.
    
    —He quedado con ellos para desayunar. ¿Qué haría usted? — volvió a preguntarle.
    
    —Ante todo, no hablaría de su hija. Para ellos, lo que hizo Daphne era su deber. No les insulte creyendo que tenía elección. Seguramente estarán orgullosos de lo que ha hecho. Lléveles el video. Puede enseñarles todo. Ahora me alegro todavía más de no haberla cobrado. ¿Sabe que Hamilton salvó a mi hijo de la muerte? Estoy empatado con usted.
    
    Al experto en supervivencia le brillaban los ojos.
    
    —Agradecería que llegado el momento me contase un poco más al respecto. Sobre el cobro, ya le he enviado fondos para cubrir sus servicios durante un tiempo, a pesar de sus reticencias. El dinero es lo único que me sobra y aunque ...
    ... no sirva como reconocimiento a su labor o a la de su compañero Hamilton, todo el mundo tiene que pagar facturas. De hecho, la información que me ha dado me resulta tan útil que no puedo dejar de estar muy agradecida. La próxima vez intentaré llamarle a una hora menos intempestiva.
    
    La propia Gwen empezaba a creer que sus propias peroratas eran interminables.
    
    —Puede llamar cuando quiera. Buenas noches, necesito volver a dormirme.
    
    Gwen también desconectó y estuvo unos minutos mirando por la ventanilla el espectáculo de los relámpagos lejanos. La azafata vino a preguntarle si quería comer o beber algo. Había esperado a que estuviese desocupada. Entonces se le ocurrió algo.
    
    —Juanita, ¿sabe usted qué tripulación estuvo en el vuelo que realizó mi hija hace dos días?
    
    —La mía. Como el avión se iba a quedar hasta el lunes allí, volví a casa en vuelo regular hasta que me avisaron de que lo iba a utilizar. ¿Seguro que no quiere tomar nada? — volvió a preguntar la azafata.
    
    —Tráigame un café o dos si le apetece. Y unos bollos. Me gustaría que se sentase junto a mí y me contase todo lo que recuerde de ese viaje. Y no se preocupe por las indiscreciones. Soy la madre de Jennifer y en este caso sería importante saber todos los detalles que recuerde. Le prometo que nada de lo que diga saldrá de aquí.
    
    Juanita negó con la cabeza y con las manos.
    
    —No puedo decirle nada, Señora. ¿Y si fuera su marido el que preguntara por usted?
    
    Gwen pareció comprender el punto de vista ...
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