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LAS MINIFALDAS DE MAMA
Fecha: 17/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
Hola, mi nombre es Rafael, cuando mis padres se divorciaron yo tenía 15 y mi madre 36 años, por aquella época mi madre era bastante recatada en su forma de vestir, pero una vez liberada del compromiso con mi padre cambio su presentación siendo más juvenil, lo cual me gusto, pero uno de los cambios durante estos últimos años fue el uso de minifaldas, pero por la costumbre de verla a diario no percibí nunca la reducción tan importante de ellas, solo vine a caer en cuenta hace unos meses cuando un compañero de estudio mayor que yo dos años, pues ha perdido dos cursos por vago, pues le importa más las fiestas, las novias y pasarla bien, que estudiar, así es que tiene mas mundo que yo. El se llama Carlos y cuando hicimos un descanso en el estudio me dijo… Oye que bonito cuerpo y piernas más hermosas tiene tu mama. Hasta ese día yo no me había fijado en eso, pero desde ese momento no solo comencé a observarla a ella sino también a los hombres que la miraban con cierto deseo, igual que lo hizo Carlos ese primer día y las veces siguientes que vino a casa. De allí en adelante me hice admirador del cuerpo y las piernas de mama y por la etapa de edad que yo atravesaba mis hormonas comenzaron a alborotarse y empecé a cambiar la forma de verla, ya no fue simplemente como mi mama, sino como sensual mujer. El haber despertado de esa ceguera me hizo comprender como desaparece la ingenuidad en la medida que nos hacemos adultos y nacen nuevos intereses frente a las mujeres. Con la ...
... discreción que exigía la relación con mama, me di cuenta de cosas que antes para mí no existían, apareció cierta malicia al observarla en ciertos momentos, como cuando ella conducía el auto y la falda se le recogía y casi podía ver su tanga, cuando se sentaba en casa descuidadamente y en otras situaciones como el día que fuimos a cine y nos tomamos de la mano como antes pero sin pensarlo mi mano termino sobre su pierna descubierta por su falda recogida y ella con su mano sobre la mía no decía nada, pero cuando percibí la situación, su calor en mi mano produjo en mi miembro una erección de tal forma que me resultaba incomodo ocultarla, aunque la oscuridad del teatro fue mi aliado, pero pensaba que sucedería cuando terminara la función y encendieran las luces. Y así se repetían a diario situaciones que me excitaban terriblemente, pero un sábado fue extraordinario lo que sucedió, nos sentamos a desayunar y se me cayó al suelo un tenedor y al agacharme a recogerlo, me encontré frente a mama con las piernas separadas y bajo su pijama estaba totalmente desnuda. Esa fue la primera vez que vi su concha perfectamente depilada y a escasa distancia de mis ojos, por supuesto la erección fue inmediata, después de estos hechos no tenía más opción que masturbarme en su honor para pasar el momento. Más adelante comencé a admirar también sus pechos medianos, su cintura y sus caderas bien cuidadas. La obsesión de mi compañero Carlos por visitar con mayor frecuencia mi casa fue increíble, hacia lo que ...