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Mis hermanas me pervierten
Fecha: 03/04/2021, Categorías: Incesto Autor: Pamela BsAs, Fuente: CuentoRelatos
... vez más fuerte, cada vez más rápido. Sus quejidos y gemidos se convirtieron casi en gritos hasta que acabó en mi boca. Se dejó caer hacia un lado y escuché: -¡Lo sabía!!! ¡Sabía!!!, te lo dije, Menor, te dije que esto iba a pasar tarde o temprano. Me sobresaltó escuchar la voz de mi hermano, el Mayor. -Estaba seguro que ibas a caer en las garras de Menor, Media. Me dieron un precioso espectáculo. Pero ahora tengo un problema. La Menor, ya repuesta, preguntó “inocentemente”: -¿Qué te pasa Mayor? -Es algo que provocaron ustedes, adivinen... Yo estaba atónita. No solo había tenido sexo con mi hermana, sino que ahora también mi hermano estaba en llamas. No me salía palabra alguna. Mi hermana se levantó y besó a Mayor en la boca. Los miré incrédula. -No pongas esa cara, ¿o me vas a decir que nunca se te pasó por la cabeza? Dijo Menor. -Hasta la ataste!!!!!! No dije nada. Para que ponerme a negar lo obvio. Vi a Mayor desnudarse rápidamente. Se sentaron en la cama y empezaron a acariciarse y besarse. Me parecía que estaba otra vez soñado. El tocaba sus tetas y ella le acariciaba el pecho. La mano de Mayor estaba ahora en una de mis piernas, subiendo asombrosamente sobre mi vulva. Con un dedo empezó a tocarme. Me rodeaba el clítoris y no pude decir que no. Ya dije que había fantaseado con él y no una sino varias veces y si había probado con Menor ¿por qué razón debía desperdiciar la oportunidad de probar con Mayor? Cuando ya me había entregado a saborear ...
... su dedo en mi concha, Mayor se levantó: -Menor, ¿que te parece si le damos a Media todo lo que somos capaces de hacer? Será solo su gozo. El nuestro será su éxtasis... -Me parece perfecto. Hoy será todo para ella. -Que dicen?, balbuceé. -Eso, que vamos a hacerte explotar como nunca antes... ¿querés? Con solo mirarlos se dieron cuenta que la respuesta había sido afirmativa. Mayor se recostó a mi lado y empezó a pasar su mano por mi cuerpo. Rápidamente fueron a dar a mis tetas. Sus dedos eran tan violentos como los de Menor. Ninguno de los dos era ajeno a propinar dolores, pero, para que negarlo, evidentemente, yo también era parte de aquella familia: el dolor me era igual de placentero. Menor pasaba sus manos por mi estómago e iba y venía de atrás para adelante en mi vulva para lubricarme nuevamente. Casi sincronizadamente comenzaron a usar sus bocas y sus lenguas. Menor mordía mis labios vaginales y Mayor mis pezones suavemente, como preparándome de a poco. Aquello era sublime, me estaban haciendo jadear locamente; sus lenguas y dientes aprisionados en mis carnes estaban al punto de llevarme otra vez al orgasmo. Cuanto más gemía, más violentamente me mordían. Ahora Menor tenía las manos sobre mis tetas y Mayor zarandeaba su poronga enorme sobre mi vulva. Sentir el paso de semejante pedazo yendo y viniendo en un sabroso refriegue sobre mi concha palpitante y toda mojada me hizo desear que me penetrara inmediatamente. Violentamente me dio la vuelta, lamió mis ...