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ÁNGELES O DEMONIOS: VALENTINA II
Fecha: 19/04/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: rxxa4, Fuente: SexoSinTabues
El siguiente relato es ficticio, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Ahora comencemos con la cuarta parte de la saga ÁNGELES O DEMONIOS. Al siguiente día, después de haber tenido la experiencia con Alicia, Sebastián se decidió a llevar a cabo su plan. Había comprado un tubo de vaselina para facilitar su trabajo, y también para que la niña no sufriera tanto. El tiempo pasaba muy lento, o al menos eso sentía él, y ya quería que llegara la hora para disfrutar nuevamente de Valentina. Por primera vez no pudo estar bien concentrado en sus clases, pero a pesar de eso hizo un buen trabajo. Por fin la hora de la salida llegó, y como de costumbre todos salieron dejando el salón solo. Sebastián rápidamente sacó el tubo de vaselina y espero a su pequeña amante, quien cinco minutos después ya se encontraba en el lugar. Al llegar, Valentina cerró la puerta con seguro, soltó su mochila y corrió hacia su profesor favorito, quien la recibió con un tierno beso en los labios. - Hola profesor. - Hola Vale. ¿Lista para la diversión? - Si, lista. Después de haber dicho eso, Sebastián procedió a quitarle la ropa a la niña, al igual que se dejó desvestir por esta. El juego había comenzado nuevamente, los dos se besaban con pasión, mientras que la mano del maestro agarraba con suavidad las nalguitas de la niña. Así estuvieron diez minutos y entonces cambiaron de posición, el profesor se puso de pie y la niña se arrodilló para comenzar a mamar la daga erecta. - Ooh Vale. Eres la ...
... mejor. – decía Sebastián. La niña había aprendido a mamar bien una verga, dándole la mayor satisfacción posible a su maestro. Lengüeteaba la cabeza, succionaba y se metía tres cuartas partes del miembro, haciendo que Sebas gozara intensamente. - ¡Ooooooh, alto, alto, alto! – El hombre detuvo a la niña sabiendo que si continuaba no podría disfrutar como él deseaba, pues Alicia lo había deslechado el día anterior y aún se sentía algo cansado. Colocó a la niña sobre el escritorio y se dedicó a chuparle su rajita. Abría sus pliegues y metía su lengua dentro de la vaginita, haciendo que Vale se retorciera del placer. - ¡Aaaah, aaah, aaah! – Vale gemía una y otra vez. - Maestro, maestro. Si, siga así. Después de un rato, se dedicó al anito de la niña, quien extrañada siguió disfrutando. De pronto el hombre intentó meter su dedo medio dentro del agujerito, pero no lo consiguió. Entonces tomó el tubo de vaselina y unto un poco en el culito infantil, girando continuamente su dedo, hasta que logro insertar un poco. La niña respingó un poco, pero se dejó hacer, ya que sabía que el maestro siempre hacía que ella gozara. Luego de un rato ya su dedo entraba con facilidad, a lo que puso uno más para así ensanchar el culito de la niña y cuando lo había logrado, hizo que ella se pusiera en cuatro y de inmediato unto vaselina en su glande y lo puso en la entrada trasera de la niña. Valentina comenzó a sentir dolor, por lo cual quizo escapar de la situación, pero el hombre no se lo permitió. - ...