1. Comiendo la lana a mi hermana


    Fecha: 28/04/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Siempre he dormido a su lado desde que éramos chiquititas que compartíamos cama, yo siempre me había sentido atraída por las mujeres; por los pechos y por los culos femeninos bien grandotes, mi hermana era muy guapa y además tenia un enorme pandero que me ponía a cien y unos pechos muy erguidos. Al principio me sentía mal conmigo misma por desear a mi hermana como una amante por soñar que tocaba y lamía sus senos, me pasaba noches enteras llorando después de haberme masturbado rozando mi coño con su pijama mientras ella dormía .
    
    Mi hermana tenía novio y ya estaban pensando en tener su primer hijo e independizarse pero yo no podía dejar marchar a mi hermana sin haberme-la follado sin haber sentido su sexo rozando el mío.
    
    Una noche que yo estaba espacialmente cachonda, mi coño chorreaba litros y litros de flujo y mis pezones estaban de punta decidí dar el primer paso me saqué la parte de arriba del pijama yle dije – Mónica ya me han crecido los pechos.
    
    Ella me contestó con una sonrisa maliciosa
    
    Se acerco a mi y puso su cara entre mis dos tetas
    
    Yo no me podía aguantar teniendo a mi ...
    ... hermana entre mis senos y le dije
    
    Se sacó el jersey mostrando sus increíbles pechos, mi cara se transformo me ruboricé y ella me preguntó
    
    Me acerqué temblorosa hacia aquellos enormes senos y los acaricié
    
    Entonces ví que empezaba a sudar y le dije
    
    Me saque los pantalones del pijama y mis braguitas y le mostré mi coño
    
    Me tumbé en la cama y abrí mis piernas para que mi hermana con su cálida lengua me chupara el coño dios mio notaba el tacto de sus senos en la parte interna de mis piernas y me volvía loca de placer cuando hube acabado con mi orgasmo Mónica me dijo:
    
    -Quieres besar mi lana Raquel!!
    
    Dios mio mi hermana se estaba desnudando podía ver su coño húmedo y empecé a chuparlo lentamente ella jadeaba de placer, se tumbó en la cama y me dijo ponte encima mío, yo la obedecí y empecé a restregar mi coño contra el suyo con todas mis fuerzas, ven acercate más quiero que juntemos nuestros senos oh Raquel Ho.
    
    En aquel instante entró mi madre y nos vio, desde aquel dia padeció unos extraños ataques de histéria pero no se ha podido curar porque no se atreve a contar lo que vio aquella noche. 
«1»