1. Mi mama es una puta


    Fecha: 27/05/2021, Categorías: Incesto Autor: Chaneque01, Fuente: SexoSinTabues

    ... Nosotros no le vamos a hacer nada, simplemente vamos a dejar que Rufo disfrute un poco. Rufo es el perro de mi abuelo, un dálmata de raza que parece ser que era otro de los clientes de mi madre. Mi abuelo le puso la capucha a mi madre y la dejo de rodillas en el suelo, sujetándola con fuerza para que no pudiera moverse, en esto aparecio mi tio con Rufo, al que se le veia muy contento como si supiera que es lo que iba a ocurrir. Rufo se fue directamente al humedecido coño de mi madre y empezo a darle lenguetazos, mi madre se retorcia de placer y la poya de Rufo empezaba a aumentar de tamaño. Era impresionante crecia y crecia sin parar a un gran ritmo hasta alcanzar un tamaño de unos 30 cm y un grosor espectacular fue entonces cuando el animal por instinto se abalanzo sobre el cuerpo arrodillado de la perra de mi madre y empezo a hacer movimientos tipicos de la monta de los perros pero no acertaba a meter la poya, cosa que pronto soluciono mi abuelo cogiéndole el mastil y dirigiéndolo hacia el coño de mi madre. L metio solo la punta y rapidamente el perro se encargo de ensartarle el resto de una sola embestida. El perro no fallaba ninguna embestida. Nieves intentó varias veces pasar una mano entre las piernas para darse gusto pero el peso del bicho y sus empujes la hacían perder el equilibrio y tenía que retornar a las cuatro patas. De pronto el perro se arqueó hacia adelante y empezó a culearla con una rapidez increíble. Sus patas traseras se resbalaban con la mezcla de ...
    ... semen y el liquido que emanaba del coño de mi madre, pero mantenía un ritmo que me pareció alucinante. "¡Auu!. ¡Auu!. ¡Oooooohhh!. ¡Auu!" Nieves gritaba mientras intentaba alcanzar entre sus piernas. "¡Oh maldita sea!. ¡Auuu!!!. ¡Ugh!. ¡Ugh!. ¡Mierda!. ¡noooo!. ¡mierdaaaa!!" Nieves estaba pasando por dificultades. Ante su impotencia por hacer nada para evitar el dolor, golpeaba con la mano sobre el suelo. Su boca estaba abierta en una mueca de dolor. Ella gateó unos metros hacia adelante, llevando consigo al dalmata, pero el perro no se iba. Él mantenía esa velocidad de vértigo que me recordaba el sexo entre conejos, todo el tiempo así, sin parar. Era evidente que mi madre estaba pasándolo mal parecía que el bulto del perro estaba completamente introducido en el coño de Nieves y ambos estaban pegados, como dos perros. "¡Oh maldita sea, Rufo, maldita sea! ¡Uuuuughhhh! ¡Mierda!, seguía gritando ella. Pero entonces ella parece que dejó de demostrar dolor, hundió la cabeza en el suelo, subió el culo hacia arriba. Rufo continuó con sus embestidas desesperadas y ahora que mi madre estaba más relajada, empezó un bombeo rápido y corto, sus caderas casi vibrando contra el culo alzado de Nieves. Pude oírla gemir pero ya era evidente que había recobrado el control. "¡Oh! ¡Oh! ¡Uuuuuugggghhhh!" Nieves volvía a gritar unos segundos. Vi que Rufo se mantenía quieto y curvado sobre mi mojada y sumisa madre. Los ojos del perro congelados mirando a ninguna parte, el cuerpo en total tensión y ...