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DE ENFERMERO A AMANTE INCESTUOSO
Fecha: 28/05/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... las lenguas como si fuéramos dos novios, o mejor dicho dos amantes apasionados. Noté el sabor de mi esperma y ella el de sus jugos vaginales. Bendije, en silencio, la pata de jamón que había causado la Por la tarde vino mi madre a ver a la tía. Estaba bellísima y me trajo la maleta con mis cosas. Al darle un beso en los labios, como era habitual entre nosotros, desde que era un niño, Soledad, que es muy larga me dijo: —Sabes a coño ¿Te has comido un chochito de alguna enfermera? o…además de cuidar a la tía, le riegas la rajita. Luego se echó a reír, me guiño un ojo y mi silencio, unido al rubor de mis mejillas, le contestaron por mí. Mamá antes de irse me dijo picarona: —Si llego a saber que os compenetráis tan bien, tía y sobrino, os hubiera traído una caja de condones. —No te preocupes, hermanita—dijo mi tía—que yo vivo al lado de una farmacia y en ella venden unos condones hasta con sabor. El comprar una caja de preservativos será uno de los primeros encargos que le haré a tu hijo. Tras lanzarse unas puyas ambas y unos comentarios subidos de tono por parte de mi madre, que le replicó mi tía, mamá se despidió. Cuando nos quedanmos solos, Anabel, se rio de la intuición femenina demostrada por su hermana, mi madre. La tarde pasó lánguida y aburrida, hasta que después de cenar y a eso de las doce de la noche, la enfermera pasó por la habitación, le cambió el gotero, le dio un calmante y se despidió hasta la mañana siguiente. La noche era para mi tía y ...
... para mí. A la una de la madrugada, mi tía me pidió que le pintase los labios, que le echara colonia y la llevase al baño para hacer pis y cumplir su promesa. Aunque no habíamos tenido ocasión de comprar la caja de condones, recordé que llevaba uno en la cartera y cuando lo iba a abrir, mi tía me dijo: —No me gusta que un hombre se meta la polla en látex. Yo siempre he soñado que follaría con mi amante, con mi príncipe azul, a pelo. Y además quiero que te corras en mi chocho. —¿Y si te preño, tía? —Pues seré mamá sin tener que ir a una clínica de inseminación. De ser así, me ahorraría una pasta ¿No crees? —Si te hago un bombo, mamá me echaría de patitas a la calle—le dije preocupado por esa posibilidad si follábamos sin protección. —Mejor. Así viviríamos los dos juntos con nuestro bebé y seríamos una familia feliz. Además, si pasa eso, le quitas a Soledad las bragas, le echas un par de polvos, que es lo que necesita y verás como no te dice ni “mu”, aunque me dejes preñada. —Pues ahora que lo dices, el follarme a mi madre, sería otro gran sueño, que no sé si algún día veré cumplido. —Tu madre es una “calientapollas” que se pirra por una verga como la tuya. Tócale las tetas, chúpale esos pezones y bébete la leche de sus cántaros de miel. Si haces eso, el chocho se le hará agua y podrás follártela cuando y como quieras. Dicho esto los dos nos metimos al baño y desnudé a mi tía, quitándole su camisón de clínica y yo me quedé también en pelotas. La abracé ...