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DE ENFERMERO A AMANTE INCESTUOSO
Fecha: 28/05/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... el médico tras revisar su ojo la mandó a casa y yo en mi coche la conduje, al que iba a ser nuestro picadero durante unos días. Al entrar en su piso la llevé en volandas hasta su dormitorio. Allí la desnudé, le di un montón de besos y le pedí que me dejara follarle el culo. Mi tía, me pidió que como llevaba unos días sin ir al baño, por culpa del estreñimiento, que le pusiera un supositorio, de los que guardaba en su mesilla. —Vale tía, lo haré encantado, pero antes te lubricaré el culito, ya que al supositorio lo empujaré con mi polla para que no se te salga ¿De acuerdo, mi amor? —Por supuesto que sí, mi vida. Aquí en la mesilla tengo un tubito de vaselina, engrásame el ano y dilátamelo con tus dedos. Así entrará mejor el supositorio en mi culito y de paso, con él, ese dedo gordo y larguísimo que tienes entre las piernas. Cogí el tubo y tras ponerla de rodillas, colocarle una almohada bajo el vientre, y hacerla bajar la cabeza y brazos, sacando el culo, le unté de vaselina todo su anito cerrado, con mucho cuidado para no hacerle daño. Luego le fui metiendo uno, dos dedos, para que el orificio fuera mayor y entrase mejor mi ariete sexual. Le metí el supositorio de glicerina y después me atreví a empujárselo con mi pene erecto, que le fue penetrando su esfínter, hasta que pude meterle toda la cabeza babeante del glande. Ella gemía de dolor, pues nunca le habían sodomizado. Pero pronto contrajo el esfínter y mientras yo apretaba sus tetas y le clavaba más ...
... profundo mi pene, ella movió su trasero con mucha picardía. Fuera de mí, loco de pasión, no pude aguantar más y me corrí rellenándola con mi semen, hasta que me quedé seco. He de reconocer que pasé con mi tía unos días muy buenos. El día de la revisión la llevé a la clínica y el doctor se mostró muy satisfecho con su recuperación y le dio el alta, tras quitarle la venda de sus ojos. Ese día, después de comer, me fui a mi casa. Había telefoneado una hora antes, para decirle a mi mamá que la tía estaba curada, que veía bien y que tenía ganas de volver con ella y mi hermanita. Cuando abrí la puerta y entré en mi casa, mamá estaba en la ducha. Me pidió que entrase y lo hice. La mampara me mostró, por vez primera su cuerpo de vedette, o de modelo de alta costura desnudo. Estaba para comérsela y aunque mi pene estaba agotadísimo después de tantos días de goces ininterrumpidos con mi tía, al ver a mi musa, mamá, tan preciosa, no me lo pensé dos veces y cuando ella me invitó a meterme con ella, en la ducha, acepté y desnudos ambos nos dimos unos besos de amor y lengua, que duraron varios minutos. Al cerrar la mampara acaricié su cuerpo de mujer madura, sensual y muy atractiva. La traté con mimo, con mucha suavidad como si sus tetas de madre lactante fueran de cristal y pudiera romperlas, si las oprimía o rozaba, sin miramientos y con rudeza. Mamá olía a limón, a hembra ardiente y ella se volvió de espaldas a mí para que le diese otra manita de jabón y yo aproveché para ...