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UN REMEDO DE STRIPPER
Fecha: 05/06/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
Se acercaba mi casamiento con el segundo novio de mi vida. Tengo 25 años, morocha petisa y dotada desde todos los ángulos, pero siempre fui bastante pacata con respecto a mis acciones sociales y hasta algo aburrida si se quiere lo cual tampoco implicaba ser una beata; al menos de conocimientos. Mis amigas prepararon un festejo que incluía strippers y a lo cual en principio rechacé no por que mi novio tuviera celos si no mas bien por la falta de interés a lo cual mis amigas dijeron que estarían y que vería que calidad de hombres eran. "Te vas a divertir"-sentenciaron. Yo estaba entre los augurios externos de todos mis conocidos y en mi interior las dudas que no se si lógicas por que no las hablaba con nadie, como sería vivir juntos, que muy joven para estos tiempos, que mejor si seguimos probando que no se cuantas cosas más que no terminaban de cerrar en mí; pero supuse normales. Llegó el día y con el deseo de mi futuro marido de que me divirtiera arrancó la noche. a mitad de madrugada entre bebidas y bailes solas se anunciaron los strippers; me senté algo molesta pero ya terminaba todo. Largué la carcajada de entrada, eran maduros uno petiso flaco sin dientes que era el que más se movía, dos viejos altos de mediano porte poniéndole una garra tremenda al baile y la quitada de ropa y el cuarto un gordito mofletudo de bigotes con buena panza como un sargento garcía erótico. Solo llegaron a sacarse las camisas y pantalones quedando en calzoncillos de tela y medias y zapatos. ...
... Eran los locos de un bar de la localidad y reconocidos carnavaleros que por unos pesos vinieron a divertirnos. En un momento crucé como al descuido la mirada con el gordito, no sé que me pasó, no tenía nada que me incomodara pero una piedrita me entró en el zapato. Fingí el resto de la noche una felicidad incompleta pero sin desperdiciar el resto de la fiesta y como al descuido me fuí enterando de donde se los podía encontrar. Al otro día trate de tomar mi normalidad, pero ese hombre se me atravesaba y busqué una lógica para mi inquietud; no tiene presencia, no tiene poder de dinero es un gordito simpático y nada más y no sé si en mi fondo tenía un dejo de lástima hacia él. Para sacarme esa suerte de intriga inexplicable decidí poder verlo de lejos al menos. Sabía del bar donde iba y de su trabajo (albañil) por la zona; fue así como una tarde lluviosa supuse que podría verlo llegar a entrar al bar después de tantos días de no lograrlo. Lo ví entrar sonriente y saludando a alguien a la distancia apurado por la lluvia. Tome el numero del bar que hacía delivery de parrilla y llamé preguntando por él ; me pasaron enseguida, le dije que habría una fiesta de despedida aun por confirmar pero quería saber si tal fecha estaba libre. "Estamos"-contestó. Si está bien-dije pidiéndole su celular para llamarlo cuanto antes. Fue así como logré su número y dejé pasar unos días a ver si me enfriaba. Por las noches hasta me masturbé con él queriendo sacarme de encima esa deuda que sentía dado que ...