1. Segundo encuentro con Amparo


    Fecha: 07/06/2021, Categorías: Gays Autor: morboso1957, Fuente: CuentoRelatos

    ... pasado para que cambiaras de idea?, le pregunté. Cuando oí tu voz y me dijiste que viniera, sabia que iba a venir, empecé a excitarme mientras hablábamos. Mi cabeza me decía que no viniera, pero mis entrañas me pedían que acudiera. Desde el otro día no he hecho más que esperar tu llamada. Cuando me despertaba ya me excitaba pensando que ese día lo harías y así un día y otro hasta hoy.
    
    Amparo me confesó que a sus 53 años llevaba diez sin tener sexo con nadie. Que desde que murió su marido no lo había hecho nunca hasta nuestro encuentro. También me dijo que hacía tiempo que fantaseaba conmigo y que cuando se masturbaba utilizaba un consolador y algunas veces pensaba que era yo quien la follaba y desde nuestro encuentro se masturbaba todos los días un par de veces recordando el polvo del coche.
    
    También me dijo que tenía una fantasía y que quería cumplir: quería que la follara duro y le diera cachetes en las nalgas y que la tratara como si fuera una puta.
    
    Solo oírla me puso tan caliente que no esperé más, empecé a besarla suavemente primero y con mucha pasión después. Nos fuimos desnudando, nos levantaos y abrí el sofá cama. Nos tumbamos y empezamos a recorrer nuestros cuerpos con un sin fin de caricias. Cuando quise bajarme a su coño para comérselo, me pidió que lo dejara para otro momento que me la follara ya, que no aguantaba más.
    
    Se tumbó boca arriba, yo de rodillas entre sus piernas, puse sus piernas en mis hombros y rozando su coño con mi polla, intentó ...
    ... quitármela de la mano y metérsela. Le di un manotazo y dije que esperara. Empezó a insultarme diciéndome de todo y pidiéndome: fóllame ya, cabrón, eres un hijo de puta, fóllame, ¿no ves como me tienes?
    
    Como quería que cumpliera su fantasía, se la metí de golpe y empecé a bombear fuerte y al mismo tiempo le daba azotes en las nalgas, no fuertes, pero si lo suficiente para que al poco tiempo las tuviera enrojecidas. De vez en cuando me agachaba más y la besaba con pasión, juntando nuestras lenguas y realizando figuras malabares con ellas, intercambiando nuestras salivas.
    
    Fóllame más duro, cabrón, venga, más, me decía, mientras yo la follaba con mucho ímpetu, acariciando sus pechos y pezones, golpeando sus nalgas y golpeando mi pubis contra el de ellas. ¿Así guarra, le pregunte, te gusta como te follo, puta o aún quieres más fuerte?. Siiii me dijo, así, dame más hijo de puta, sigue llamándome puta y guarra, no dejes de hacerlo, oírtelo decir, hace que me moja más cada vez, quiero que me escupas en la cara, hazlo cabronazo, venga. Le escupí en la cara y recogiendo mi saliva se la llevó a los labios y se la tragó toda.
    
    Luego empezó a tirarme de los pelos del pecho (no tengo mucho y a veces le costaba encontrar y tirar), y me dolía cuando lo hacía. Dame más duro o te dejo sin pelos cabrón, más, más me decía.
    
    Cuando ya estaba casi a punto de correrme, paré un poco y le dije para retardar mi eyaculación que quería hacerlo en su boca. Me dijo que no, que esa vez tendría que ...