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Seducción
Fecha: 08/06/2021, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Los primeros meses los pase prácticamente en casa. Del trabajo a casa y viceversa, pero con la llegada de Germán el jefe de mi sección, que regresaba de un viaje a Canada todo iba a cambiar. Germán es un hombre de cuarenta y seis años, muy atractivo, alto de 1,86 moreno, ojos verdes y fuerte constitución. Es un hombre de esos que llaman la atención. La verdad es que el se cuida mucho, va al gimnasio a diario, no fuma y solo bebe en contadas ocasiones. Germán desde el primer dia que me conoció estubo tirandome los tejos. Me sentí seducido desde el primer dia, eso a la vez me consternaba porque era la primera vez que notaba que un hombre me seducia de esa manera. Yo tenía novia y, jamás había pensado en estar con ningún hombre. Pasando el tiempo comprobé que mi situación en la empresa era cada vez mejor, tenía más tiempo libre y la verdad es que no se a que era debido. Un día que estaba de tarde antes de salir, Germán llegó a mi puesto de trabajo preguntandome por lo que estaba realizando. Por supuesto contesté y después me invitó a tomar una copa; le dije que no podía ya que al dia siguiente entraba en nuevo turno y para colmo era de mañana. Sonrió y me dijo que eso lo arreglaba el, para eso soy el jefe dijo sonriendo. Asi que al final acepté su invitación y salimos juntos de las oficinas. Me llevó a un bar muy bonito casi a las afueras de la ciudad. Alli me dijo que me apuntarea al gimnasio, que fuera con el al proximo viaje a Roma, y para más sorpresa que pasara con el el ...
... fin de semana en Roses, un pueblecito maravilloso de la costa brava. No supe que decir pero Germán no acptaba un no por respuesta. Estaba solo en Barcelona y era hora de conocer más aquella zona. Con todo lo que estuvimos hablando el tiempo se me pasó muy rápido y cuando nos dimos cuenta eran ya más de las dos de la mañana. Entonces me invitó una última compa en su casa a lo que no me negué. Estaba agusto asi que no tenía razón para decir que no. Una vez en su casa Germán se fue a dar una ducha no sin antes poner un par de copas; la casa era preciosa, me encantaba el decorado que tenía. Al cabo de unos minutos Gemán salió de la ducha con una toalla blanca anudada a su cintura como único acompañante. Me dio otra a mí por si quería ducharme y acepte, hacía un calor espantoso y pensé que estaría mucho más cómodo de esa manera. Cuando empecé a ducharme comprobé que tenía mi polla en semierección, no me lo podía creer. Me sentía atraido por un hombre por primera vez en mi vida. Me gustaba el trato que tenía conmigo, me embriagaba sentirme seducido. Al salir Germán estaba sentado en la terraza tomando su copa, había colocado unas velas e incienso. Me senté y cogí la copa. Germán no tardó en empezar a decirme lo que buscaba. Se levantó de la silla y se puso tras de mí, puso sus manos sobre mis hombros y empezó a darme unos masajes mientras me hablaba de Roma. Sus manos eran suaves y calientes pero a la vez decididas y fuertes. Me dejé llevar y Germán con la yema de sus dedos empezó a ...