1. Y ella llegó


    Fecha: 17/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Muriel, Fuente: CuentoRelatos

    Fui casada, tuve 4 hijos y estoy divorciada hace 6 años, desde aquello no volví a tener una pareja. Tengo una casa grande y por ese motivo mi hija mayor me pidió como favor que alojara por un tiempo a su compañera de carrera que encontró trabajo en una localidad cercana a mi domicilio y muy lejos del de ella. Además, sería una compañía dentro de mi soledad y una preocupación que me haría sentir útil. Conocí entonces a Mariette, de 25 años, psicopedagoga y fonoaudióloga, una chica sencilla, linda, amable, pero muy tímida también. Se instaló en el cuarto de mi hija y comenzó la rutina de desayunar juntas, ambas al trabajo, yo colaba en casa y ella en su trabajo, así que volvíamos a vernos por la tarde... debo reconocer que cuando la vi por primera vez, sentí algo extraño, y la miré como observándola entera y me fijé en su hermosa figura, cintura pequeña, y grandes caderas, unas nalgas bien formadas que no entonaban con su angelical rostro..., pues su cuerpo llamaba al pecado, ¡de hecho me recordaba a mí misma a su edad !!! Uuffff... cada día había más apego entre ambas, y un día al despedirnos como siempre, rozamos nuestros labios por error y ella se sonrojó y yo quedé media aturdida... deseé besarla apasionadamente, pero ¿cómo decirle que quería verla desnuda y tocarla entera???
    
    Al día siguiente Mariette, me llamó desde el baño mientras se duchaba, para pedirme que le acercara las toallas, que olvidó llevar, por supuesto se las llevé y ella dejó entre abierta la cortina y ...
    ... la vi, observé como ponía énfasis en dejar limpia "su cosita" ... ¡me excité! En ese momento, no supe si me sorprendió, pero abrió la cortina de pronto y subió su pie en el borde de la tina y me pareció que lo hizo adrede para que pudiera ver sus rosados labios vaginales... ¡un templo! ¡Pero yo no soy lesbiana, me dije, sal de ahí!!! Corrí a mi cuarto y me masturbé, hacía mucho que no sentía esa necesidad de placer, bendita chiquilla, ¡pensé! Por la tarde hablamos muy poco, yo no quería ni mirarla, sentía vergüenza por desearla, así que la evité lo más que pude..., sin embargo, cuando decidí subir a mi cuarto ella bajó y en medio de la escala nos miramos y ella me besó, el beso fue exquisito y largo, un sueño, sus manos me recorrían y yo que la deseaba tanto, no podía, sólo atiné a apretar sus firmes nalgas y apretarla contra mí... acabó el beso y corrí a mi cuarto, me quedé apoyada tras la puerta, sintiendo palpitar mi vagina húmeda, qué digo, casi chorreaba, ¡oh Dios cuánto la deseaba!
    
    Pasó esa noche, casi no pude dormir, por la mañana decidí no ir a trabajar y reportarme enferma, me sentía tan extraña... ella golpeó mi puerta y me preguntó qué me pasaba y si podía ayudarme, le dije que estaba bien, que no se preocupara, y cuando sentí que cerró la puerta me dirigí al baño, me di una corta ducha, casi fría... volví a mi cama... y allí estaba ella, a medio desvestir, invitándome a... TODO, con su pequeño calzón tirado hacia un lado... No pude aguantar, me abalancé sobre ...
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