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La mujer del Pastor
Fecha: 29/06/2021, Categorías: Gays Autor: orestes santoyo, Fuente: CuentoRelatos
... inmediato me llevaron al orgasmo, sin temor a equivocarme ha sido la forma más exquisita de despertar que la vida me ha dado, por momentos mis ansias y desesperación me hacían olvidar su barra entre mis labios, que se abrían para gemir y suspirar, perdí la cabeza y la noción de lo que hacía hasta que lo obligue a levantarse, lo lleve a recostarse en su espalda y trepando por sus piernas, con mis manos dirigí la bulbosa cabeza a mi vagina y lo cabalgue hasta caer desfallecida sobre su pecho, ya solo moviéndome de atrás a adelante termine de gozar cuando sentí en mi interior los disparos de leche ardiente con que me llevaba al sumun de los placeres. Volvimos a quedarnos dormidos, esta vez el despertar fue obligado por nuestras necesidades fisiológicas, ya en el baño ambos, nos volvimos a meter al agua, pese a que nos acariciábamos y besábamos a cualquier momento el gruñido de su estómago me obligo a pensar como madre y Salí corriendo para preparar alimentos para los dos, eran ya pasadas las dos de la tarde. Mientras cocinaba, el debate entre el bien y el mal se libraban dentro de mi mente, el remordimiento por lo hecho y el placer recibido se enfrentaban y la naturaleza salía ganando, lo justificaba pensando que el amor de madre todo lo podía y que pasada la euforia hasta le aceptaría que se fuera y me dejara para siempre. Estaba dispuesta a no volver a verle con tal de que lograra su felicidad, según yo libre de remordimientos por lo sucedido. Su abrazo me trajo a ...
... la vida real, beso mi cuello suavemente al tiempo que se apretaba a mis espaldas, estaba desnudo, su gruesa herramienta estaba casi totalmente erecta, giro mi cuerpo y dijo: -¡Como estas hermosa, como quedaste de satisfecha, yo no me canso de ti, ya tengo hambre de comerte de nuevo! Hiso el intento de quitarme la bata que tenía y se lo impedí, ¡Comamos hijo! Ven conmigo. Haciendo un mohín frunciendo los labios, accedió a separarse de mí, fuimos a la mesa y saboreando un trozo de panque se acomodó en la silla sin importar su desnudes. Me senté frente a él y con mano temblorosa me serví una porción pequeña de la torta de huevos que había preparado, le serví a él el resto, devoro su parte de inmediato al tiempo que daba sorbos a su taza con café, sonriéndome en todo momento me dijo: -¡Esto es el paraíso! ¡Solo estar a tu lado lo es! ¡Yo lo sabía! ¡Eres maravillosa ma! -¡No puedo imaginar siquiera como sería mi vida sin tenerte! ¡Quiero vivir siempre a tu lado, ma! ¡Quiero que escapemos de aquí y nos vallamos lejos! ¡Solo tú y yo, ma! Asombrada le miraba, hablaba con tanta seguridad y emoción que me dejaba sin posibilidad de responderle, pensé que para cualquier argumento que pudiera yo hacerle el me ofrecería otro cual más de convincente y lleno de pasión y de vehemencia como la que transmitía con sus palabras y la euforia con que las decía. Por momentos me sentía sucia, un sentimiento de inseguridad y temor, pensar en el abandonar a Daniel mi marido, la seguridad ...