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CULITOS CASI VIRGENES 2
Fecha: 04/07/2021, Categorías: Gays Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues
Uno frente al otro, desnudos completamente. Julio a mi izquierda Iván a mi derecha, recostados sobre mi parte baja, mi verga parecía no ser suficiente para aquellos 2 chiquillos de tan sólo 10 y 12 años. Al decir que quizá nos les fuera suficiente, era porque los dos querían tenerla al mismo tiempo. Iván la sostenía por el tronco y jalándola hacía él se metía cuanto podía a su pequeña boca, la chupaba con tanta delicadeza, con maestría, su lengua caliente jugueteaba sobre el glande. Podía sentir su ardiente cavidad bucal, escuchaba sus gemidos, evidentemente lo estaba disfrutando. Julio, su hermano menor se había tenido que conformarse con chupar mis bolas, podía sentir su boquita pasar de un huevo a otro. Con su mano levantaba mis bolsas de los huevos y se las metía hasta dejar adentro de su boca, apretaba un poco presionando hasta hacerme gemir por el placer que me daba. De inocencia, estos chiquillos era seguro que reprobaban cuanto examen les hicieran. Yo abría mis piernas lo más que podía, dejándoles al aire aquello que tanto parecía gustarles. Podía sentir sus miembros rozándome la pierna, el pito de Julito aunque chico lo tenía parado, Iván igual, sus 12 centímetros incluso babeaban líquido preseminal. El ya acababa, lo había visto descremarse ayer mismo cuando por casualidad habíamos iniciado nuestro juego sexual, cuando los descubrí follando en su propia casa. Hoy estábamos en La mía, en mi cama, en mi cuarto. Habían llegado supuestamente a recoger mangos del ...
... árbol que crece en el patio de la quinta donde vivo. Yo sabía que era una excusa, habían llegado a coger conmigo. Lo supe en el momento mismo que llegaron, sonreían. Julio no disimulaba buscando con su mirada mi entrepierna, como estaba vestido nada con un short deportivo mi bulto se notaba sin mayor dificultad. ¿Te la quieres comer otra vez? Le había preguntado directamente, para que aquel chiquillo que apenas llegaba a los 10 moviera su cabecita de adelante hacia atrás como un si. Una mirada alrededor en busca de curiosos y ahí íbamos los 3 para adentro. Ni quien pudiera vernos, la propiedad donde yo vivía era el límite entre lo poblado y lo rural de aquella colonia sin nombre. Bueno, la quinta donde vivía se llamaba Providencia, le hacía honor al hecho mismo de haber encontrado a estos chicos para desaguar mis ganas. Como dije antes, hacía unos meses me había separado de mi mujer y cuando me mudé con mi madre creí que el sexo iba a escasear en mi vida, sin embargo conocí a Rosa la madre de Julito e Iván, casada pero con poco sexo en su hogar según sus propias palabras. Por ella me había enterado del juego sexual de sus chicos hasta que yo mismo pude comprarlo. Serían las 3 de la tarde, la brisa entre las ramas de los árboles era todo cuanto se escuchaba afuera, adentro aunque en apariencia no habría nadie en la casa, mi madre reposaba de su enfermedad en una habitación. En la mía, con la puerta cerrada yo respirando hondo, mi mano acariciando aquellas dos cabecitas de Iván y ...