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Mi fantasía con Jensy
Fecha: 06/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos
Yace sobre unas arenas húmedas de mar y disfruta ese canto de las olas, del susurro de la brisa acostada sobre su espalda y pierde su mirada al infinito de un cielo azul. Encorva su espalda apoyando su cuerpo en su espalda alta y esas hermosas caderas dejando un hueco a la imaginación entre esa piel tersa y la arena que se vuelve a mojar por una ola tímida del mar. Su pierna derecha se dobla y su rodilla apunta al cielo igual que sus lindos ojos, su pierna izquierda se mantiene horizontal y se flexiona con una fuerza de relajamiento que hacen ver esa silueta con la delicadeza de unas curvas que sugestionan sexualmente a cualquier ser terrenal. Jensy tendida en la arena solo viste de cuatro objetos extraños que no me permiten ver en su totalidad su naturaleza, pero aun así, su escultural cuerpo asienta bien ese sostén de baño color azul claro, un bikini del mismo color, una pulsera en su mano derecha y esos lentes claros, que la hacen ver más mujer, más madura a pesar de solo tener diecinueve años. Es una pose espectacular que altera los sentidos y que poco a poco invaden las neuronas, que es difícil de despojarse de esa imagen, creo que es imposible. La miro, camino hacia ella y puedo ver esa sonrisa y sus ojos cerrados por el brillo del sol del mediodía. Me acuesto a la par de ella y yo solo visto ese traje; ese pequeño calzón de baño que me queda justo cubriendo mi sexo y que restringe que mi miembro viril no llegue libremente a su potencial tamaño. Le doy un beso a ...
... esos húmedos labios, que solo tienen un brillo incoloro, me acerco a su cuello y lo beso tiernamente, para recorrer delicadamente su cuello, llegar a su oído y decirle: ¡Quiero que seas mía! Jensy no dice ni sí ni no, solo se deja llevar por mis caricias. Gime cuando de nuevo ha sentido mis besos en su cuello y mi lengua recorre por sobre sus pechos dejando su piel tersa con la señal obvia de un estímulo que hace que su piel se erice. Mi mano derecha recorre sus muslos y toman con firmeza sus lindos y sólidos glúteos y ese recorrer se vuelve repetitivo, mientras nos unimos en un beso tan largo y nos enredamos, y nos mandamos ese mensaje sexual con nuestras lenguas. En ese beso a la vez parcialmente remuevo un tirante de su sostén, y me acomodo haciendo espacio para saborear sus pechos. Por la brisa del mar y su frescura, sus pezones están erectos. Me gozo al verlos y me lanzo como un bebe hambriento a mordiscar sus oscuros pezones. Jensy solo gime al sentir gran parte de su busto derecho adentro de mi boca, y que a la vez mi lengua masajea su pezón internamente. Remuevo el otro tirante de su sostén y me acomodo para masajear y mamar su pezón izquierdo. Jensy sigue sin decir nada, pues ella y yo estamos conscientes, que lo nuestro no es amor, más una pasión o curiosidad de una chica tan joven como ella, con un hombre maduro de cincuenta años como yo. Ella calla y permite que le llene de besos su abdomen. Mi pecho está entre sus piernas mientras mi lengua juguetea con su ...