1. Las oportunidades se dan, a veces una lleva a la otra -1 de 2-


    Fecha: 07/07/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... ella. No tuve que esperar mucho para ver la primera sonrisa luciera en el campo árido de su cara anterior, retomé la labor que me había encomendado, llenarle el culito con la verga del macho que le iba a marcar como puto para toda su vida.
    
    Recogió las piernas y sacó un poco el culo, quería más y apreté los riñones para unir mis cojones a su perineo.
    
    -No hay más, no te empeñes que la tienes toda dentro. Pegó un grito de júbilo y la verga se salió un par de centímetros. Comencé a bobearle despacio mirando los gestos de dolor y placer que le iban cambiando la cara hasta que solo era el gozo de ser poseído lo que le iluminaba.
    
    -Está muy rico, qué verga, la siento en el vientre, muévete. Y encima me daba las órdenes, y yo a obedecer, sujeté sus piernas por los tobillos y comenzó el bombeo sin cuartel, despacio y deprisa hasta que comencé a sudar.
    
    ¡Ayy! ¡Ayy! Ummm, ummm, ummm. ¡Qué gozada! Cerraba sus ojitos y cuando los abría los tenía velados del placer que sentía.
    
    -Rico, es muy rico, me voy a correr, Dios mío, no lo aguanto. Y sin tocarse de su hermosísima polla empezaron a salir los chorros de su esperma, contraía el abdomen, uno; contracción, dos, y así hasta cinco hermosos chorros de blanca y olorosa leche. Había parado de bombearle para ...
    ... no causarle daño porque había cerrado el culo sin dejarme deslizar por él, y ahora le daba sin tregua porque necesitaba llenarle y marcarle con mi leche por los siglos de los siglos.
    
    Quedé apoyado sobre los codos sin tocarle el pecho, respirando fatigado y él no cesaba de acariciarme la cara y besarme retirando mi sudor. Había sido un trabajo agradable y del que me sentía orgulloso.
    
    -¿Qué tal lo has pasado putito? ¿Has quedado satisfecho? Le hablaba mientras besaba sus labios.
    
    -No pensaba que esto fuera tan rico, quiero repetirlo un millón de veces.
    
    -¿Te gusta comer el semen?
    
    -Alguna vez he probado el mío y me encantaría que tú me dieras el tuyo.
    
    -Vale, pero no te vayas a enviciar.
    
    -Vamos a ducharnos que tienes que marchar. Mi polla se había ido retirando del culito de Ángel, sí, un Ángel divino.
    
    -Ponte la mano en el culo para no tirar el semen en el camino.
    
    -¿Habrá otras veces? Me preguntaba en el ascensor mientras bajábamos.
    
    -¿Por qué no? Si tú lo quieres, ahora tendrás que esperar, el culito te escocerá un par de días.
    
    -¿Quieres que te lleve a algún sitio?
    
    -No hace falta. No me dio las gracias, yo tampoco a él, pero su andar ligeramente espatarrado era una forma de dármelas o de reconocer mi labor.
    
    Continuará… 
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