1. SECUESTRADA (y 4)


    Fecha: 10/07/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: noespabilo, Fuente: SexoSinTabues

    ... entero. El escalofrío fue muy intenso. Pensé que era el fin. Sería devorada por los perros… Fue peor… Algo frio hurgaba en mi rajita, en el culo… Una lengua áspera y caliente recorrió el canal desde mi clítoris hasta la rabadilla, una y otra y otra vez… Grité, chille, hasta quedar afónica. Tenía pánico a los perros, era algo insoportable para mí. Y allí estaban aquel animal, que tras lamerme durante un tiempo que me pareció eterno, me montó. Tras varios intentos logró penetrar mi vagina y bombeó hasta descargar su semilla en mi interior. El bulbo impedía el desenganche del animal, pero quizás debido al brutal tratamiento a que había sido sometida, pude hacer presión hasta expulsar aquel trozo de carne. Quedé exhausta, pero no habían terminado conmigo. Había otro perro, porque al tiempo que me montaba uno otro me lamía la cara. Vi, en el video, como mi marido sujetaba al can sobre mi espalda para que me penetrara. Como ayudó, con sus propias manos, a introducir la descomunal verga del animal en mi recto. ¡Se reía, el muy cabrón, se reía! El video mostraba su verga erecta. Mi tortura le excitaba… Con mi sufrimiento, con la degradación a que me sometía, ayudado por los degenerados que lo acompañaban. Por cierto en el video pude reconocer a uno de los presentes. No me había dado cuenta antes. Era un amigo suyo de la universidad, un golfo, solterón y putero, según Pedro. Hice retroceder las imágenes hasta localizarlo de nuevo. Ver cómo me poseía y palmeaba mis nalgas, como ...
    ... descargaba su lefa en mi espalda y como acudía presto a introducir su verga en mi boca, me provocó nauseas. Tuve que salir corriendo de mi habitación al baño donde vomité. De rodillas en el suelo ante el WC, lloré, lloré amargamente. Una mano acarició mi cabeza. Me volví, era Celia. — ¿Te encuentras mal, mamá? Negué con la cabeza y me levanté para enjuagar la boca. Celia se abrazó a mi espalda. — ¡Mamá yo te quiero! ¡Y te odio! Es algo que no me deja vivir en paz… — Su carita apesadumbrada me enternecía. — Lo sé y te comprendo mi vida. Pero las cosas del corazón son así. No podemos decidir a quién amar u odiar o las dos cosas. — ¿Pero qué me pasa mamá? Te odiaba por engañar a papá, ahora odio a papá por lo que te hizo, por su venganza. Se pasó de la raya. Y matar a tu… — Mi amante, puedes decirlo Celia. Es lo que era. Y ahora, después de lo que he visto, de lo que tú también has visto, que ha hecho tu padre. La frialdad con que lo ha planificado todo. Pienso que… Está muy bien donde está. Y espero que se pase muchos años en la cárcel. Y lo siento por ti. Porque es tu padre y lo quieres, pero su falta de respeto a algo tan esencial como la vida humana y la dignidad de las personas, me llevan a pensar en que no quiero volver a verlo, nunca más. — ¡Mamá! ¿Cómo puedes hablar de la dignidad de las personas cuando tú te has comportado como una…? — Dilo, hija… Como una puta… Pero hay algo que debe quedarte claro. Lo que yo hacía con Javier era algo voluntario. Buscábamos placer y nada más. ...
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