1. Intimidades


    Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... tan excitado hasta que me dijo: -Parate y sacate toda la ropa, Jorgito.
    
    -Ay, sí, don Ernesto… me… me da vergüenza pero me la saco… -y le obedecí. Mientras me desvestía lo miraba y veía su rostro crispado, su boca entreabierta. Por fin me exhibí desnudo y él, siempre sentado, se bajó el pantalón y el slip hasta los tobillos y me dijo: -Arrodillate, Jorgito… acá, vamos…
    
    -Sí, don Ernesto… -acepté sin poder apartar mis ojos de esa hermosa pija totalmente erecta.
    
    -Chupala, Jorgito… -Y la chupé sin dudar. ¡Qué hermosa sensación! La estuve chupando y lamiendo un buen rato hasta que me dijo con la voz algo enronquecida: -Basta, Jorgito… basta… basta que te la quiero dar por el culo…
    
    Vi que se mojaba la verga con su saliva y después me dijo: -Sentate, nene… sentate…
    
    -Sí, don Ernesto… -y me senté lentamente, esta vez de frente a él, apoyando mis manos en sus hombros mientras movía mis caderas para que mi hambriento orificio posterior coincidiera con la punta de esa verga tan ansiada.
    
    Mientras yo terminaba de sentarme él me la fue metiendo. Sentí un dolor muy fuerte y grité, pero él me tranquilizó mientras me aferraba por la cintura con ambas manos.
    
    -Ya pasa, Jorgito… ya pasa… -y sí, el dolor fue atenuándose hasta desaparecer para dejarle su lugar a un placer intenso con el cual yo tanto había soñado pero que jamás imaginé tan… ¿cómo decirlo?... ¡tan delicioso! Después sentí los chorros de semen en el interior de mi culo mientras él gruñía y jadeaba como un ...
    ... animal.
    
    ¡Qué iniciación tan hermosa! Pero todavía faltaba algo.
    
    Don Ernesto me mandó a tenderme en el sofá cama donde yo dormía mientras él reponía fuerzas.
    
    -¿Te gustó, Jorgito? –quiso saber.
    
    -Me encantó, don Ernesto… ¡Gracias!...
    
    -Mmmmhhh, me alegro, Jorgito, porque esto recién empieza…
    
    -¿Me… me va a seguir co… cogiendo, don Ernesto?
    
    -¡Claro que sí! En un rato me la vas a chupar, Jorgito, te vas a tragar toda la lechita y voy a venir tres o cuatro veces por semana para darte verga…
    
    -¡Ay, qué lindo, don Ernesto! –dije sin poder contener mi entusiasmo ante semejante promesa.
    
    Después de un rato me ordenó que dejara el sofá cama y me arrodillara ante él: -Agarrame la verga, Jorgito… -estaba mustia, pero en cuanto me puse a sobarla fue reaccionando hasta que por fin se puso bien dura… ¡muy tentadora!
    
    -Bueno, Jorgito, a tomar la mamadera… -me ordenó y me la puse en la boca, pero él me dijo: -No, Jorgito, no, primero quiero unas buenas lamidas y empezá por los huevos…
    
    -Ay, sí, don Ernesto… Lo que usted quiera… -y pasé mi lengua ávida por sus huevos que empezaban a hincharse. Mi lengua anduvo por ahí un ratito para después subir por el tronco despacio hasta llegar al glande, que lamí y besé hasta que él me ordenó: -Bien, Jorgito… muy bien… ahora sí chupala… -y claro que la chupé y gocé muchísimo haciéndolo. Me sentía como en otro mundo con ese hermoso ariete dentro de mi boca, en contacto con el paladar, la lengua y los labios.
    
    Después de un tiempo que ...