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Penón y Anín
Fecha: 19/07/2021, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
Penón era un gladiador romano venido del norte del imperio, era alto, rubio y de ojos claros; fornido, mucho más ancho de espaldas que la mayoría de hombres y con una musculatura que no tenía nada que envidiar a un legionario negro pero siendo blanco. Era un hombre velludo pero al tenerlo tan fino y rubio no se apreciaba casi en su piel excepto dónde estaba concentrado. Tampoco tenía nada que envidiar en referencia a los genitales, estaba muy bien dotado y por eso le llamaban Penón, sobre todo por las mujeres que solicitaban sus servicios sexuales tras los combates en la arena del anfiteatro. Penón no era esclavo ni prisionero de guerra por lo que tenía mucho tiempo libre y elegía casi siempre cuando luchar. Por eso, tenía mucho tiempo libre y le encantaba dedicarlo a follar y a usar su portentosa polla gorda y dura en el vaivén de sus grandes huevos contra las carnes de una voluptuosa mujer o el culo de un muchacho delicado y bien parecido. Anín era un jovencito de cara de niño, de nariz menuda y cabellos azabaches rizados. Tenía un cuerpo delgado y fibrado y era el criado del médico y masajista de Penón y su aprendiz. A veces le traía la comida a Penón o suplía al médico haciéndole masajes para relajar los músculos del gladiador. Era un chico moreno, virgen de sonrisa pícara y ojos vivaces. Un día mientras acompañaba por la calzada a Penón, diciéndole de parte de su maestro que era necesario que comiese según una estricta dieta y enumeraba una lista de alimentos, Penón ...
... miró a ambos lados de la calzada y tomando al joven del brazo lo arrastró a una esquina. Anín le preguntó que qué ocurría. Penón mirándolo con lujuria sonrió, y le dijo que había estado observando que llevaba un faldón muy corto en vez de una toga. Anín respondió avergonzado que era porque hacía calor y que su condición social no le obligaba a vestirla. Penón contestó: -Qué muchacho tan divertido, así que llevas una cinta en el pelo y un taparrabos de puto porque hace calor. Acto seguido le desató el faldón y le dio la vuelta agarrándolo de las muñecas con una mano y con la otra libre igual que las nalgas, que quedaron expuestas del muchacho. Con la otra mano le metió dos dedos en la boca a Anín y le ordenó que los chupara. Anín, turbado y nervioso, accedió sin rechistar y los mamó como un becerrito. Penón le dijo: ¿Sabes Anín, hoy me han dado unos polvos, una de esas substancias alucinógenas y la voy a probar contigo- y las mejillas del muchacho se hinchaban y se estiraba con el metesaca de los dedos de Penón. Luego, bien ensalivados, introdujo dos de ellos en el ano de Anín de una sola estocada. Anín gimió por el dolor. - Se llaman polvos de Tiresias, dicen que sí los toma un hombre por el culo y le meten semen después, son capaces de mutarle el cuerpo y que quede embarazado. Lo probaré contigo niño bonito. Y con notable rudeza despojó a Anín de sus ropas haciéndola jirones, el se quitó su brial y la cota de malla que llevaba dejando al descubierto su espectacular torso. Anín ...