1. Mi cachonda madre


    Fecha: 27/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... subí un poco el vestido para poder admirar sus impresionantes muslos, me puse a sudar, así que decidí despertarla. Le dí un suave beso en la mejilla justo junto a sus labios y ella se despertó un poco. yo estaba inclinado sobre ella y le susurré a la oreja:
    
    -venga mamá vamos a la cama
    
    todavía medio dormida, me contestó:
    
    Ahora mismo, cariño, pero antes porqué no me haces un pequeño masaje, me he quedado un poco entumecida en el sofá
    
    Se incorporó y yo me puse a su espalda estaba muy nervioso debido a mi excitación y creo que me temblaban las manos, pero la calentura pudo más que yo así que le dije:
    
    -Desabotónate un poco el vestido para que pueda hacerte mejor el masaje o si lo prefieres sácatelo.
    
    Nada más decirlo me arrepentí, pero ella solo giró la cabeza y mirándome a los ojos solo dijo:
    
    -de momento prefiero desabotonarme.
    
    Rojo como un tomate empecé a masajearle el cuello y los omoplatos, al poco rato mi madre se dejó ir y empezó a emitir pequeños ronroneos de placer, yo tambien me dejé llevar y me volví a poner cachondo. Solo que ahora tenía mis manos puestas sobre aquel monumental cuerpazo. Mis caricias empezaron a bajar más por su espalda con lo que forzaba el vestido, que cada vez iba soltando más botones y se iba deslizando más y más dejándome ver toda aquella carne, y entonces dí el siguiente paso. Mis manos pasaron de su espalda a tocar sus pechos. Mamá se puso tensa un segundo, pero yo seguí masajeando cálidamente aquellas dos tetas y ...
    ... enseguida noté como sus pezones se ponían duros bajo mis dedos y aumentaban de tamaño hasta parecer dos canicas. Sus suspiros se convirtieron en jadeos y puso sobre mis muslos sus preciosas manos mientras echando su cabeza para atrás me susurró a la oreja :
    
    -No pares, me estás poniendo terriblemente cachonda, cabronazo
    
    Aquello me puso a mil. Llevé mis dedos a mi boca y mojándomelos de saliva volví a masajearle las tetas, aquello la volvió loca. Mi otra mano pudo abrirse paso entre su carne hasta encontrar su coño. Estaba totalmente mojado y pude meter de golpe tres dedos en su abierta vagina. Todo su cuerpo se estremeció, y entonces me dijo:creo que ahora si me voy a desnudar y de paso te haré yo un masaje, creo que te lo mereces cariño. Dejó caer toda la ropa y pude admirar aquel cuerpo en toda su inmensidad. Se sentó abierta de piernas en una silla para que pudiera admirar su tremendo chocho y me hizo sentar sobre sus muslos, cara a cara. Mis manos se volvían locas recorriendo sus carnes y le dije:
    
    -mamá, nunca una mujer me había puesto tan cachondo y el echo de que seas mi madre aún me excita más. Por favor hazme gozar.
    
    Me contestó:-te voy a dar tanto placer, que no te lo puedes ni imaginar. Además quiero que seas consciente que la mujer que va a hacer que te corras es tu madre.
    
    Sin decir nada más clavó su cálida lengua en mi boca, se movía como una serpiente. la metía y la sacaba y entonces depositó un cargamento de espesa saliva sobre mi lengua. Me agarré ...