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37.3 Algún cambio de vida
Fecha: 29/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... grabada. Inicia movimientos de baile árabe y le miro asombrado, admirado más bien, es torpe moviendo su gran cuerpo, pero denota ternura en los movimientos de sus brazos y sus manos parecen acariciar el intangible aire. Me hace señas con sus manos para que me integre al baile, en silencio, en una invitación muda con mucho de imperativa orden. A veces me desconcierta, tan sensible y tan mandón, tan sencillo e imperativo. Imito sus pasos, toca mis manos para que las mueva y siento el asombro de verme acariciando el aire como si lo sintiera y cierro mis ojos y es como si estuviera en el espacio flotando, acariciando las nubes que son seda. No puedo evitar que la sonrisa aparezca en mi boca hasta que el me detiene abrazando mi cuerpo. -Ya vale, te vas a marear y caerte. –nos sentamos y bebemos el té que se está quedando frío. Me acurruco en el refugio de su halda y dejo que me acaricie, como sin querer, pasando su mano por mi frente, depositando sus dedos en mis labios que beso. Es como un sexto sentido pero noto que tiene necesidad de mí, de cualquiera que pueda darle amor en este momento. Introduzco mi mano debajo de su camisa y acaricio su pecho que siempre me impresiona. Elevo mi cabeza y sobran las palabras en ese momento, sus labios tapan mi boca, mi respuesta es inmediata enredando mis dedos en los rizos de su cabello y atrayéndolo hacía mí. Respira desasosegado e impaciente y paso a ser su juguete, activo pero un muñeco entre sus grandes manos que ardorosas ...
... me acarician y van retirando mi ropa. -Vas muy rápido Ray. Deja que te bese. –tiene una necesidad muy grande y decido colaborar y mitigar cualquier dolor. Soy yo el que termino de quitarme mi ropa, y de ir al baño a buscar una crema, y de ponerla en mis dedos para llevarlos a mi ano. Desnudos no deja de mover sus manos por mi cuerpo de acariciarlo y besarlo mientras yo voy lubricando mi ano, introduciendo mis dedos y aceptando lo inevitable, pidiéndoselo, porque soy yo el que le suplica que me posea. -Ya, ya puedes meterlo. -me siento a horcajadas sobre su pene inmenso y de una dureza increíble en una polla de ese tamaño y me lo voy metiendo dejándome caer, disfrutándolo y sufriendo, soy yo el que manejo y dirijo, aunque en su impaciencia, empuja de mi cintura hacia abajo. Emito un pequeño quejido cuando consigo estar sentado sobre sus testículos y abrazo a su cuello, hace fuerzas para meter más su miembro y es fácil para mí elevarme sobre mis rodillas y huir de él y sus involuntarias y fuertes acometidas. -Bésame y estate quieto unos segundos. -mis brazos se enroscan en su cuello dejando pendientes mis manos sobre su espalda que acaricio, me encanta su inalcanzable espalda con sus hombros tan anchos y poderosos. -Discúlpame, tengo tantas ganas que no me controlo. –sin movernos su inmensa verga se agita en el interior de mi recto, simplemente con el bombeo de su sangre se le nota sus contracturas de ansiedad, paso con suavidad mis manos por sus hombros para ...