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Novias anhelantes. Esposas y amantes. Madres enaltecidas, y compañeras...
Fecha: 03/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Febarsal, Fuente: CuentoRelatos
El hombre que lleve conviviendo en matrimonio más de 40 años sin que se haya roto ese vínculo por las separaciones o divorcios tan corrientes, habrá pasado por las diferentes etapas que voy a intentar analizar, quizás con más voluntad que fortuna. La etapa del noviazgo está llena de ilusiones y entusiasmos. Todo es proyecto de futuro. La mujer vuelca todos sus sentimientos en el hombre que adora; es su único objetivo: hacer feliz al hombre de sus sueños, y ser más feliz con la realización de los mismos. El deseo carnal unido al amor que sin duda se profesan, es la culminación del placer. Viven el uno para el otro, y los deseos continuos de fundirse ambos novios en uno, es el elemento primordial en la escala de valores de los dos. La boda es la culminación de todos los deseos. La novia vive ese día como el más grandioso de su existencia; son las lágrimas más felizmente derramadas. Él, se siente como en una nube; el cambio de la irresponsabilidad comedida de su soltería, a la responsabilidad obligada de casado le tiene un tanto perplejo, pero sin duda es un paso muy meditado y se siente también muy dichoso. Los primeros años de matrimonio es un vivir el uno para el otro. Ella se siente inmensamente feliz teniendo a su maridito como a un príncipe (sin duda lo es para ella), y él a ella como a una princesa. Salvo excepciones que no voy a entrar en este estudio, esta etapa del matrimonio es maravillosa. Siguen haciendo el amor de una forma tan sublime, que el ...
... Cristo que preside la cabecera de su cama sonríe también de felicidad al comprobar el amor de los esposos. Viene el primer hijo. ¡La culminación de su amor! Es tan inmensa la alegría de los nuevos papás, que la irradiación de su dicha se transmite a todos los familiares. Vienen dos, tres, cuatro hijos más, la alegría sigue siendo inmensa, pero los problemas han empezado a surgir a partir del nacimiento del segundo hijo. Para una madre el amor a un hijo es de una naturaleza tan especial, que el hombre jamás podrá llegar ni tan siquiera imaginar en que consiste. Como nunca las mamás entenderán la forma de querer un padre a su hijo. Un hijo, para la madre es más importante que su propio corazón; para un padre un hijo es el orgullo, la transmisión de sus conceptos. Una madre jamás se verá decepcionada por un hijo por muy “monstruo” que sea ante la sociedad; un padre puede llegar a la desesperación por ese mismo motivo. El esposo ha pasado en cinco, diez, o doce años, de ser ese príncipe azul insustituible, a un obstáculo en los planes futuros. Los hijos con la madre forman un clan en el que el marido suele estar al margen de muchos temas; más que temas “comidillas” en las que el hombre es un obstáculo, no una solución. El marido en esta etapa es considerado para solucionar los posibles problemas que afecten a la familia en lo económico y en lo práctico, pero está al margen de los problemas que plantean los niños en la adolescencia, y al que hay que ocultar o deformar. ¡No ...