-
Dulces recuerdos
Fecha: 04/08/2021, Categorías: Incesto Autor: moonlight, Fuente: CuentoRelatos
Todos tenemos historias, anécdotas y experiencias, algunas las dejamos atrás como tratando de olvidarlas, y otras son tan especiales que las guardamos como un tesoro. Después de pensarlo me decidí a compartir algo que me paso hace tiempo, cuando empecé a estudiar en la U. Mis viejos no tenían mucho billete, pero querían hacer el esfuerzo para que yo estudiara una carrera, saqué un puntaje regular, pero me alcanzaba para estudiar en varias ciudades. Elegimos Valparaíso, donde teníamos parientes. Postulé a crédito total, pero me dieron solo una parte, por lo que mis viejos tuvieron que calcular harto como se podía hacer. Consultaron con la familia si alguien podía recibirme, pagando obvio, si no era mucha plata. La idea era que saliera más barato que una pensión común, y arrendarme algo para mí solo... ni pensarlo. Resulto que una prima casada vivía en un departamento y como tenían solo un hijito le sobraba una pieza, se solucionaron algunos detalles de muebles básicos, acordamos un pago mensual y me fui a estudiar. Elena, “la Nenita” como le decían, era la mayor de los primos, tenía 32 años, estaba casada con Juan Carlos, el "primo" como le decía yo, un tipo de 34 años, común, buena gente, un poco rellenito, era administrador de empresas, pero había encontrado pega como ejecutivo en un banco. Tenían al Tomy, un chiquito de 3 años, regalón y simpático. Ella siempre había sido de esas niñas tranquilas, quitadas de bulla como se dice, que tienen hasta cara de buenas, ...
... con unos ojos verdes muy lindos y una sonrisa tímida. No la veía desde su matrimonio, o sea como 5 años, me pareció que se había convertido en toda una mujer ya, madre y esposa, pero que seguía teniendo esa cara de niña buena y linda. Siempre me había caído muy bien, y aunque era bonita, su carácter dulce hacia que uno se sintiera cómodo con ella. Desde el principio me sentí muy bien en su casa, ella se preocupaba de todo, y aunque comíamos cosas sencillas por el presupuesto, era buena cocinera y todo le quedaba rico. Él llegaba temprano en las tardes y comíamos algo en las noches conversando de cualquier cosa. Todo bien. A medida que avanzaba el semestre mis notas no eran muy buenas y aunque me esforzaba estudiando, a veces salía con mis compañeros a tomar unas cervezas y ese día nada de estudio, tal vez eso me estaba pasando la cuenta. Mis viejos amenazaron que si reprobaba me retiraría de la U y volvería a casa en Conce, y el próximo año entraría a estudiar algo allá donde podrían vigilarme y evitar distracciones y fiestas. Obviamente la idea no me gustaba nada. Cierto día ocurrió algo simple, que cambió todo mi enfoque de las cosas. Fuimos con un compañero a pasear al mall, mirando tiendas de deportes y electrónica que nos atraían. Íbamos caminando por uno de los amplios pasillos llenos de gente cuando me encontré de improviso con mi prima y el Tomy, los saludé y me contaron que habían salido de compras. Me despedí con un beso en la mejilla y seguimos nuestro ...