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Visitas inesperadas - Partes 1 y 2
Fecha: 04/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Eltodasmiasreal, Fuente: CuentoRelatos
... danzar: Mi tía mucho más aventurada a los retos y juegos, fue la primera de todos nosotros que se atrevió a saltar aplaudiendo mientras fingía cantar, evento normal y muy común en ese momento de la alabanza, pero tras hacerlo, fue inevitable que tanto nosotros como los dichosos ancianos que estaban sentados atrás, no viéramos aquella falda tan frágil y sensual levantarse en cada salto, provocando con ello que aquella fina braga se mostrara en varias ocasiones en todo su esplendor. Ante tales escenas, mi madre tan buena como siempre, fue la primera en avisarle con discreción sobre el espectáculo que nos proporcionaba. Mi tía fingiendo sorpresa, se llevó las manos a su boca abierta mientras reía con picardía para después llevarlas a la falda y disque bajársela, ya que en realidad se la subía más; llego un momento en el que su falda estaba tan arriba que su hermoso culazo e increíbles muslos se notaban con mucho descaro, tanto que los ancianos casi se nos mueren A la siguiente melodía, la gente armó un tren de baile conformado en su mayoría por mujeres y jóvenes, en el cual, tras pasar a su lado, mi tía aprovechó para entrar en él. De forma que quedó hasta atrás. Mientras la gente cantaba y se movía, mi tía los imitaba, pero con una diferencia sustancial ¡sobreactuaba sus movimientos! Los exageraba tanto que era imposible no mirarla y excitarse por ello, meneaba su culo y con él su faldita con tanta provocación que en cuestión de segundos se le subía hasta dejar ...
... sus ricas nalgas a la vista Por toda la conmoción que mi tía causó de un momento a otro aquel tren de baile llenó, pero ahora por participantes hombres. Aquellos que fueron obligados a asistir a la iglesia por sus mujeres; hombres por lo visto frustrados y necesitados de amor. En cuanto llegó la oleada, entre ellos se empujaban para situarse atrás de mi tía, ya que eran muchos los que querían tocarla con la excusa de la danza, no obstante el ganador de todos no fue otro, ¡sino el mismísimo pastor! El cual estaba muy rojo, nervioso y muy expectante al cuerpo de mi tía. Y no era para menos, pues ella con sus movimientos tan sugerentes y sexys ocasionaba que cualquier hombre dudara de su integridad. En cuanto volvió a llegar el tren hasta nuestro lugar, mi tía inesperadamente tomó a mi madre para situarla detrás de ella, de manera que ahora el pastor la tenía justo adelante. Hecho que aprovechó pues en varias ocasiones y con mucha discreción, alcanzó a rozar “accidentalmente” sus muslos tan tonificados y muy tentadores. Por mi parte, ante tales escenas no me enfurecí ni sentí celos como otras ocasiones, ya que por un lado, quién la tocaba era mi guía espiritual, el cual de ningún modo lo pudo hacer con malas intenciones. Y por el otro, tras ver las expresiones de mi madre, unas de alegría en donde predominaban carcajadas, intuí que mi pastor sólo jugaba. Sin embargo, de un momento a otro se dio por terminada la alabanza, de forma que todos los dichosos integrantes del ...