1. Soy la marrana de mi novio y mi ex


    Fecha: 05/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: FOLLADORLECHERO, Fuente: CuentoRelatos

    Hola, mi nombre es Noelia, tengo 27 años, soy una chica que mide 1.60, peso 54 kg con una talla de pecho 100, con curvas y un buen culo. Mi pelo es cortito, de piel blanquita y algunas pequitas en la cara, naricita pequeñita y unos ojos verdes oscuro.
    
    He sido educada en un ambiente muy conservador, pues mi madre es ama de casa, no trabaja, es la que me ha criado, ya que mi padre es comercial en una empresa y le ha tocado siempre viajar de forma asidua. Soy una chica con poco carácter, mi tía siempre ha dicho que no tengo sangre en las venas, que debería enfadarme alguna vez y no ser como mi madre, tan “sumisa”, aunque no hay nada al respecto que yo pueda hacer, una nace en ese aspecto, no se hace. Tengo que reconocer que soy muy confiada, no veo mala intención en la gente y siempre veo las cosas positivas. Lo curioso de todo es, que, por ejemplo, a nivel de chicos siempre me han gustado totalmente diferentes a como soy yo, atrevidos, descarados y chulitos…me gustan así y ya está, para gustos colores.
    
    Veréis, actualmente salgo con un chico llamado Luis, el cual conocí a través de su amigo Tolo, mi ex, con el que rompí hace 4 meses. Tolo como novio no era nada atento, era descuidado, más bien era rudo, dominante, atrevido y sinvergüenza, puede que eso fuera lo que me atrajo de él hasta cegarme, me volvía y me sigue volviendo loca su chulería, su atractivo, lo macho y la fuerte personalidad que desprende y, lo que me separó fue que se cansó de mí, sin más. No será porque ...
    ... no me dejaba hacer, era atenta, servicial, cediendo a todos sus caprichos y perversiones.
    
    Al principio de comenzar a salir con él ya me dejó claro que le gustaba que llevara mayas o falda, que por una parte se marcara bien mi cuerpo, y por otra que mis agujeros fueran accesibles para él. A los tres días de conocerlo, ya nos habíamos dado nuestros primeros besos bien dados, claro está. Uno de los días, cuando ya llevábamos unas semanas, me dijo de ir a su casa, ya que sus padres no estaban, estaríamos solos. Ese día me dirigí con mi coche a su casa. Para la ocasión me puse un vestido y un tanga de color negro, el cual hacía un buen contraste con mi blanca piel. No llevaba sujetador, por lo que el movimiento de mis exuberantes pechos era morboso, aunque nada exhibicionista, era más bien elegante, pues no era de ese tipo de chicas que le gustaba ir despechugada por la calle mostrando todo su cuerpo, más bien me gustaba ser sexy sin ser vulgar. Mi pelo lo llevaba suelto y reposando sobre mis hombros, iba hecha una princesa, como en ocasiones me decía mi madre.
    
    -Hola, has tardado - dijo Tolo con tono de desagrado nada más abrir la puerta.
    
    -ya... Perdona... Yo... - me dejó con la palabra en la boca, ya que dio media vuelta y se metió hacia la casa dejándome en la puerta.
    
    -¡¡¡Pon el pasador a la puerta cuando pases, anda!!! -gritó desde el salón.
    
    Tal y como dijo, puse el pasador a la puerta, no sé bien para qué, pero así lo hice, introduciéndome a continuación en el ...
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