1. El calvo y su quiltra,


    Fecha: 06/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    a bailar, a la playa, a caminar y a veces a reuniones con sus amigos hombres, todos de 35 a 36 años, empresarios exitosos, como era mi dueño. Él me llegaba a las tetas y yo veía cómo la gente murmuraba cuando nos veían juntos, un día en el baño de damas escuché como una decía que seguro el viejo tenía plata y se veía que la muchacha era joven pero corrida, debía estar con él para sacarle!
    
    Era una exigencia de mi nuevo dueño el salir juntos y luego volver para culear, en el restaurante o en el lugar de baile me ponía a mil con sus cuatro dedos en mi raja y a poco andar me tenía caliente y debía llevarme a casa, mientras yo lloraba por pico en el auto, ya tenía 18 años así que me quedaba a dormir a con él cara de palo, había días que no salíamos de la casa, yo solo quería más y más, incluso me pajeaba para calentarme para él.
    
    Mi dueño me dijo que si no me calmaba iba a traer a sus viejos amigos de picos gruesos, que estaban atónitos con la perra con la que andaba, para que me culearan, ¡aunque no le gustaba la idea! Aclaró pues yo era de su propiedad y si algún día se enteraba de que otro hombre me había culeado, me botaba de su casa para siempre.
    
    Me compró consoladores extra large y así me mantenía tranquila, pero a mi me gustaba su mano culeando mi concha y eso me lo daba más seguido, ya le cabía hasta la mitad del antebrazo, me había hecho amarrar las trompas para evitar preñarme, en fin, mis padres cuando supieron que era la amante del Loco, así le decían en el ...
    ... barrio por su extravagante forma de vida, vendieron la casa y me dieron la opción de irme con ellos, no quise así que me regalaron un departamente en el centro para no dejarme botada. Me iba para allá cuando tenía mis momentos de rabieta y me trataba de convencer que el viejo era un asco, cuando eso pasaba él tenía llaves, llegaba me empezaba a meter la mano culeandome dormida hasta que despertaba gimiendo y chorreada y así lo seguía como perra caliente a su casa donde me entraba por el culo haciéndome gritar de dolor y calentura y no me soltaba hasta que no le juraba que no me iba a ir más. Me daba unos tés de no sé que hierba que me calmaban, y así si no estaba caliente estaba relajada y salía con él para que todos vieran como tenía una puta joven y caliente para él, bailando me tocaba el culo o me mordía las tetas sobre las telas delgadas que me vestían, frente a la gente. Cuando me calentaba en lugares públicos yo le tocaba el pico y le decía que me culeara, él se hacía el avergonzado y me sacaba rápido al auto, ahí me metía la mano y así me llevaba hasta la casa.
    
    Un día que me fuí a mi departamento me fue a buscar, enojado, me metió un consolador y luego me amordazó y me amarró a la cama y se quedó observando como me retorcía de calentura y chorreaban de mi concha mis jugos, estuve doce horas así, creí que me volvía loca, lo miraba suplicante, el me mostraba el pico y me pegaba en la cara con él, pero no me culeó, cuando empecé a calmarme me hizo un té calmante y me dijo ...
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