-
La sobrina parte 2
Fecha: 10/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... decepcionaríamos. Luego de ese día rechazaba a mi tío, lo evitaba, procuraba estar más con mis amigos y dedicarme más a los estudios, distraerme y no pensar en las veces que me he dado cuenta se “cogen”, porque aunque han sido “discretos”, he estado alerta, como cuando mamá dice que va con amigas, o papá sale de viaje por la noche uno los dos va al cuarto del otro, y trato de escucharlos detrás de la puerta en silencio. Una vez me levanté y ella estaba cerrando la habitación de mi tío, dijo que le preguntaba si quería desayunar, me hice la inocente, vi que traía una piyama y blusa de tirantes, algo se le cayó de las manos y de inmediato lo levantó, eran sus pantaletas, solo que yo me hice tonta como si no hubiera visto ni me importara. Como niña consentida la seguía a su habitación para suplicarle me comprara un celular mejor del que traía, se lo describía mientras empezó a desnudarse para bañarse, dejando su piyama y la pantaleta , la que tomé olía al semen de mi tío seguro se limpió con ellas. Varias semanas pasaron antes de “perdonar” a mi tío que no se explicaba por qué su sobrina ya no le daba las nalgas, ni siquiera una mamadita, me insistía e ignoraba porqué mi rechazo. A escondidas sacó copia de la llave de mi cuarto y entró una noche que dormía, sentí que me besaba la espalda, yo me negaba, descubrió su verga y yo lo ignoré cerrando los ojos pidiéndole que se fuera sin insistir demasiado, yo inmóvil mientras se puso frente a mi cara acariciando esa verga ...
... deliciosa, ponía mi mano para que lo tocara y yo la quita, se acercó más poniéndola en mi boca, le advertí que lo mordería, bajó mi piyama, quise evitarlo pero me sostuvo de la espaldas se dio cuenta que traía toalla sanitaria y se desilusionó, pero no dejó de acariciar mis nalgas, le dije que si seguía le gritaría a papá, de nuevo puso su verga en mi cara rosándome los huevos por mi mejilla, me subí la piyama tomó mi celular y puso luz en su parte dejándome ver esa hermosa verga que extrañaba, el cabrón vio que me mordí los labios y me dijo; “vamos pequeña, sé que tienes ganas, al menos toma tu lechita, hace mucho no lo haces”, yo no abrí mi boca, se empezó a masturbar golpeando mi cara con sus bolas hubo un momento en que saqué la lengua para lamerlas, y escuché; “ya ves putita, también lo desea, vamos mi bebé mámamela”, reaccioné y cerré la boca, siguió masturbándose hasta que eyaculó abundantemente, abrí un poco la boca para saborearla, pero casi todo el semen cayó en mi cara, extrañaba ese rico sabor, terminó y yo seguí sin moverme, se fue. Yo ya quería perdonarlo, pero no sabía qué hacer, no quería ser una buscona y menos coger con quien es amante de mi madre. Días después volvió, yo traía una piyama de las que en las nalgas dice “bebé”, se puso detrás de mí descubriendo mis nalgas y lo detuve, le dije que sabía que se acostaba con mi mamá, su mirada cambió y se puso nervioso, le mencioné de algunas veces en que sabía que lo hacían y como los descubrí. No esperaba tal cosa, ...