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Sigo jugueteando con los albañiles y su jefe
Fecha: 12/08/2021, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... Ingeniero como el Capataz reaccionasen positivamente y su armas de combate se levantasen orgullosas para una nueva batalla. En este caso me correspondía a mi hacerles gozar a ambos al unísono por lo que sin decir agua va, me senté sobre el fierro del Ingeniero y una vez que hubo hecho fondo, atraje hacia mi al Capataz y tomándole desde el tronco del pene y guiándole por encima del ocupante de mi culito e hice que me lo enterrase a su vez para disfrutar de una "doble romana". Ambos machotes no demoraron en coordinar sus embates y mientras uno retrocedía, el otro avanzaba dentro de mi jugoso recto haciéndome sentir lleno de vergas y gozando hasta lo indecible. Les besaba a los dos y gritaba de verdadero e irrefrenable placer al sentirme poseído por dos penes ya duros como trépanos de minería. Ese cuadro que además de sensorial era auditivo tanto para el hijito del Capataz que disfrutaba del "monstruo" y para mi que estaba siendo culeado por dos machos aguantadores. Coincidentemente el climax del perverso acto homosexual, vino en terminar para todos casi al unísono y junto con los ríos de semen que llenaban nuestros cuerpitos, todos bramábamos como bestias heridas sin importarnos para nada que alguien del vecindario se pudiese enterar que dentro de esa inocente obra de construcción, habían dos chicos a quienes les estaban reventando el culo a polvos. Si bien yo había gozado la cacha doble que me propinaron el Ingeniero y el Capataz, quede con una sensación de que algo faltaba ...
... para sentir que la tarde había sido plena Yo no había acabado en la "doble romana" ya que inconcientemente me estaba reservando para ver si habían posibilidades de culear con el hijito, siendo yo el activo quien se volcara dentro del ya dilatado ano del hermoso niño. Mientras los mayores se despachaban unas cervezas asi como para "recuperar las fuerzas", yo me acosté junto al chiquillo quien permanecía desmadejado en uno de los camastros respirando asi como si en vez de aire, fuese fuego el que le entraba sus infantiles pulmoncitos. Le abracé por detrás en cucharitas y caballerosamente le pregunté que si me dejaba disfrutar de sus favores sexuales, haciendo yo de activo con el. El mocoso sin abrir su hermosa boquita, abrió sus piernitas invitándome a poseerle. Yo acomodé mi pene a la entrada de su cuevita y empujé con las caderas, asi como lo hacía su padre conmigo pero mi pene avanzó sin ninguna restricción. No sentía lo que creí que debía sentir. Su cueva estaba flácida y remojada al máximo después de haber sido usada por el Ingeniero y el "monstruo", las paredes de su recto no ejercían oposición alguna y no obstante que intentaba cerrarse para hacerme sentir "algo", este volvía a recuperar su flacidez, haciendo totalmente sosa la cacha que yo pensaba sería algo digno de recordar. Era como meter el pene en un plato de agua tibia. Estaba por retirarme decepcionado del polvo y avergonzado del tamaño de mi pene cuando el mocoso sin dejar que me saliera desde su interior, tomo mi ...