1. Ética, religión y Mónica -3


    Fecha: 23/08/2021, Categorías: Gays Autor: Lman13, Fuente: CuentoRelatos

    ... el fondo y me quedé allí, eyaculando en ella mientras sentía sus contracciones. Pude ver como su ano se abría y cerraba al compás de su orgasmo. Ambos nos sacudíamos con las últimas sensaciones del clímax.
    
    Ella estaba recargada en el mostrador y yo sobre ella. Ambos respirábamos intensamente. Todavía con la respiración entrecortada volteó a verme para decirme:
    
    - ¡Qué venidota!
    
    Me salí de ella y pesados chorros de sus jugos y mi semen cayeron al piso. Estábamos sudando copiosamente. Ella me abrazó y pude sentir su respiración todavía agitada moviendo sus tetas contra mí. El aroma a sexo y sudor era inigualable. Acaricié sus nalgas y mis manos se resbalaban en ellas a causa de la traspiración igual que sus pechos que podía sentir resbalando contra mi piel.
    
    Con las piernas débiles subimos a mi habitación y nos tumbamos en la cama. Nos abrazamos, hablamos, nos besamos, reímos y nos acariciamos. Cerca de las siete. Me dijo que debía irse. Nos levantamos y empezamos a vestirnos. En ese momento descubrí que quitarle la ropa a una mujer es ...
    ... excitante, pero verla vestirse después de tener sexo con ella es simplemente maravilloso.
    
    Bajamos, limpié un poco la cocina y salimos para llevarla a casa. Se fue abrazándome todo el camino y al llegar se despidió de mí con otro beso perfecto. Ya tenía una pierna fuera del auto para bajarse y la detuve sujetándola del brazo.
    
    - Oye, si te masturbas hoy, piensa en mí.
    
    - Tonto, no tenías que pedirlo.
    
    Me besó una mejilla y bajó del auto. Esperé a que entrara a su casa y regresé a la mía.
    
    Ordené un poco la cocina y la habitación asegurándome de que mis padres no encontraran nada fuera de su lugar al volver. Subí a mi habitación con la intención de un baño, pero lo retrasé lo más que pude. No quería perder el aroma a Mónica que impregnaba mis sentidos. Finalmente tomé ese baño y me acosté a ver la tele. No me pude concentrar en ella y la apagué. Me fui al lado de la cama donde Mónica dejó su humedad y aspirando profundamente su aroma me masturbé con su recuerdo para caer rendido en un sueño reparador.
    
    ¡Maldita sea! El que está cayendo soy yo. 
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