1. Putito para todos 07 Don Sabino se cobra el favor


    Fecha: 25/08/2021, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... de soportar lo que para mí era aún un misterio. Pedro me iba retirando la camisa y bajando con prisas mi pantalón de trabajo, se sujetaba con una simple goma a mi cintura, tiró hacia abajo y se llevó el pantalón y el slip hasta que cayeron al suelo. -¡Buua! ¡Qué culito don Sabino!, y esto es para nosotros. –a la vez que hablaba me soltaba una fuerte cachetada en mis erguidas nalgas. -Sácame la polla precioso. –era don Sabino el que me lo pedía, para ese momento había olvidado lo feo que era, a algunos podría parecer hasta repulsivo, pero yo sentía el placer de sus besos, el movimiento de su enorme lengua dentro de mi boca, su fuerte y caliente aliento que me ahoga al devorarme con sus besos. Torpemente intenté quitarle la camisa que llevaba, no acertaba y se la quitó él, sus tetas enormes aparecieron ante mí, parecían las tetas de una chica pero no estaban elevadas como las de Patricia y sus amigas, si que eran más voluminosas que las de ellas, llenas de ásperos pelo, con los pezones morenos y la aureola de color chocolate oscuro, al estar sentado pegaban en su panza también peluda, era feo pero resultaba muy varonil y atractivo sexualmente. Impaciente se bajó él mismo su pantalón, no llevaba otra vestimenta debajo y apareció la herramienta de la que se sentía tan orgulloso. Quedé impresionado, había visto muchos penes en mi corta vida, gordos, largos y de raras formas pero este, el suyo, era diferente. No tan largo y gordo como el del padre Francisco pero tenía un ...
    ... cabezón prodigioso de grande, sobrepasaba el diámetro del tronco en un tercio, los pelos le llegaban hasta la mitad de su aparato, poseía unos huevos gordos rojos y con mucho vello, el principio de la verga tenía una curvatura muy pronunciada hacia abajo, como el mango de un paraguas y lo más extraordinario, que a diferencia de la de don Francisco, esta permanecía erecta, con la piel tirante de lo excitada que la tenía y cabeceaba al salir pidiendo que alguien se ocupara de ella. Don Sabino se río como un conejo al ver mi sorpresa, con una risa que salpicaba su saliva sobre mi pecho y la cara. -Te gusta, ¿eh?, te gusta, lo noto en vuestras caras de putos. –me abrazó hasta tener mi cabeza sobre sus enormes tetas, olían a sudor de hombre y las mordí con suavidad comenzando a mamar sus pezones. Mientras tanto Pedro se debía haber desnudado, besaba mi espalda inclinada para llegar con mi boca a las tetas de don Sabino, de vez en cuando volvía a golpear mi culo que encogía ante el ligero dolor y la sorpresa del golpe cuando llegaba. Sus dedos se metían en mi ano y al poco tiempo quería meter su polla, abrí mis piernas y miré un momento hacia atrás, lo que me encontré era tan digno como lo que tenía don Sabino entre sus piernas. La polla de Pedro era un cono, un cono alargado y puntiagudo, ancho en la base como no había otro y era largo muy fino en la punta, mi culo tembló de placer en espera de las sensaciones de estas dos vergas dentro de él. -Se la meto yo primero don Sabino, para ...