-
De travesti a prostituta
Fecha: 27/08/2021, Categorías: Incesto Autor: ClaudiaZorra, Fuente: CuentoRelatos
Llevaba ya unos años con una doble vida, de día, el aburrido David, de noche Claudia, pervertida y hambrienta de sexo. Cada día me dedicaba más a Claudia, perfeccionándola. Para entonces me sentía además completamente bisexual – cogía y me dejaba coger. Las noches de fin de semana los dedicaba a la calle: me ponía las minifaldas más cortas que tuviese, los tacones más altos, portaligas, tanguita roja, maquillaje encendido –es decir, vestía como una puta, para salir a pasear por las calles de mi ciudad. Me encantaba hacerlo; me sentía deseada por todo hombre que me viese pasar – como que todos querían comerme allí mismo – y a veces, pasaba: me cogían en algún callejón oscuro, en la parte de atrás de un auto, en donde pudiese. Por ese tiempo también tenía un par de “fuck-buddies” – un par de chicos, uno del trabajo, con quienes cogía regularmente. No eran exactamente enamorados – solo un par de vergas que me satisfacían cuando mi hueco lo necesitase. Uno de ellos era Sergio, un chico de 30 años, bien parecido, masculino, bicurioso. Tenía una verga deliciosa: gorda y dura, con una cabeza ancha en forma de hongo que me abría por completo cuando me lo metía; además me encantaba chupársela – apenas entraba en mi boca húmeda me tragaba los más de 20cm que tenía; también me alocaba su esperma caliente – podía dispararla con fuerza y llenar mi cara y boca con semen saladito. Llevábamos algunos meses con este “pasatiempo”. Una noche fuimos a uno de mis hoteles favoritos para ...
... coger; como siempre, nos tomamos unos tragos para entrar en onda; vestía lencería completamente roja: medias, thong, portaligas, babydoll; me sentía salvaje y arrecha. Lo desnudé, me puse de rodillas frente a él, muy sumisa claro, y veía como su verga iba creciendo más y más – adoraba cada centímetro de ese pedazo duro de carne; sin pensarlo dos veces, la agarré con la mano derecha y luego de lamer delicadamente la punta, me la metí toda de un solo tiro….oh!! Qué rico! Empecé a chupárselo como una máquina desesperada…mete y saca una y otra vez, sin parar…su verga tocaba el fondo de mi garganta, al salir, la cubría una capa densa de saliva; Sergio agarró mi cabeza y claro, empezó a empujarla hacía su mazo. “Sigue papi, sigue, más fuerte” pensaba yo. Me gustaba cuando violaba mi boca y garganta….no podía parar. Hicimos una breve pausa para unos tragos más y de pronto me pregunta “¿Nunca has cobrado por tener sexo? – es decir, como una verdadera prostituta.” La pregunta me tomó por sorpresa; en realidad no, no lo había hecho …había cogido montones de veces pero por puro placer mutuo. Pero tenía sentido: me vestía como puta, salía a caminar en la noche como cualquier puta…quizá era hora de cobrar como puta. Entonces Sergio lanzó su propuesta: “Déjame cogerte como una puta pero también pagarte como una” Hummm….no sé porqué pero la idea me arrechaba increíblemente…que me paguen por tener sexo…ofrecer mis servicios como prostituta. No tuve que pensarlo mucho – “Ok, pero me tendrás ...