1. Dos extraños en casa


    Fecha: 05/01/2018, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Cualquiera que me hubiese visto ese día se habría percatado de que no era mi mejor momento. Volvía a casa después de haber hecho un par de visitas comerciales. Como mi jefe confiaba en mi (como para no hacerlo, siendo, con mucho, su mejor vendedor) me aproveché y me tomé el resto del día libre. La verdad es que tenía ganas de llegar a casa, no sabía muy bien para que, pero deseaba estar fuera del mundanal ruido que dijo no sé quien. Los problemas con mi mujer me tenían muy preocupado últimamente. Ya no eran sólo las discusiones tontas que teníamos diariamente, sino que a eso se le había sumado la negativa de ella a intentar experimentar cualquier tipo de fantasía sexual que se me ocurriese. Su idea sobre el sexo era practicarlo una o dos veces al mes, estando siempre ella encima y lo más rápido posible, no sé muy bien si porque a ella le gustaba así o para acabar cuanto antes y quitarse esa obligación contraida el día que nos casamos.
    
    Abrí la puerta sin hacer el más mínimo ruido. Menos mal, porque Marta, mi mujer, llevaba más de un mes recordándome día sí y día también que había que engrasar la puerta. Menudo escándalo se organizaba cada vez que alguien llegaba a casa. Oí un ruido en el dormitorio y me acerqué hasta allá para dar un beso a Marta. No pude pasar de la puerta. Había dos tipos encapuchados en la habitación que, afortunadamente para mí, estaban hablando entre ellos y no repararon en mi presencia, por lo que tuve tiempo de esconderme tras el marco de la ...
    ... puerta antes de que me viesen y pude presenciar la escena. Marta estaba completamente desnuda, con las dos manos juntas atadas a uno de los barrotes de la cama y amordazada, lo cual impedía oír los gritos que, a juzgar por los movimientos de su cuerpo, estaba dando.
    
    Se quitaron las máscaras y se desnudaron. Le levantaron las piernas y mientras uno se encargaba de sujetarla para que no se moviera, el otro comenzó a comerle el coño.
    
    Marta intentaba soltarse de todas las formas posibles, pero era tarea inútil. Tras unos minutos dedicados a esta operación, uno de ellos se tumbó sobre ella y la penetró mientras el segundo la agarraba del pelo y, soltándole la mordaza, introdujo su pene en su boca.
    
    Marta intentó sacárselo moviendo la cabeza, pero cada vez que lo hacía recibía en fuerte tirón de pelo, con lo que decidió desistir.
    
    No tardaron mucho tiempo los dos en correrse, el primero sobre sus tetas y el segundo en su cara.
    
    Pensé que aquello llegaba a su fin, pero estaba equivocado. Sin apenas tiempo para que reaccionara, la dieron la vuelta y mientras uno la sujetaba el otro se colocó debajo de ella. La penetró salvajemente y comenzó a moverse a gran velocidad. De
    
    repente se detuvo un momento, lo cual fue aprovechado por el segundo para colocarse sobre su espalda y metérsela por el culo.
    
    Aquello provocó que Marta comenzase a lanzar gemidos de dolor. Ya no tenía fuerzas para gritar, así que no se molestaron en volver a ponerle la mordaza.
    
    Durante un buen rato ...
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