1. A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 1


    Fecha: 19/09/2021, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos

    ... rápidamente en su habitación, que se encuentra junto a la mía y cerró la puerta dando un portazo. Me quedé allí de pie, sin saber muy bien que hacer, con una erección enorme y unas ganas tremendas de hacerme una paja. Pero claro, ¿cómo me iba a hacer una paja porque me había puesto cachondo mirando a mi hermana?, ¡pero si he crecido con ella! y lo que es peor, ¿cómo me la iba a hacer pensando en ella?. Me sentía tan excitado como confuso.
    
    Decidí ir al lavabo a darme una ducha fresquita; si, seguro que eso me quitaba la tontería y todo esto se me olvidaría con el tiempo. Pero nada más salir de mi habitación, a la izquierda, junto a mi puerta, estaba la de la habitación de mi hermana, y me frené, no sé, tal vez estaría bien preguntarle si estaba bien, si se había cabreado conmigo por alguna razón, tal vez si había sido un poco borde me acerqué…escuché lo que me pareció un lamento. -¡Ostras!, a que está llorando por mi culpa- Acerqué un poco más el oído a la puerta y lo escuché de nuevo…pero que lamento, si eso parece un gemido como el de las películas –pensé-, y envié mi conciencia al carajo en un segundo, o ella pasó de mí. Aceleré hacia la cocina, cogí un vaso, volé hasta mi cuarto, me arrodillé en mi cama que estaba pegada a la pared que separaba mi habitación de la de María, me acerqué todo lo que pude a la pared, despegué de un tirón la parte de abajo de mi enorme póster de Grand Theft Auto V, puse el vaso en la pared, apliqué mi oreja con fuerza, presté atención, ...
    ... y entonces lo escuché con claridad: mi hermana estaba gimiendo, y por como lo hacía debía de estar muy cachonda. Noté cómo me subía la sangre a la cabeza. No pude más, me saqué mi herramienta y me comencé a cascar una paja mientras me imaginaba la cara de mi hermana y recordaba la visión de sus pezones marcados en la camiseta, de aquellas preciosas piernas, y disfrutaba con sus gemidos. Ella aceleró la frecuencia de sus gemidos y yo, que estaba caliente como un mandril, y temiendo perder un estimulo auditivo de tal calibre, gratis y en directo, aceleré el ritmo y, en menos de dos minutos me estaba corriendo de forma abundante sobre la pared, casi a la vez que cesaban los gemidos de María.
    
    Me tumbé en la cama para intentar calmarme, que bajaran los latidos de mi corazón y, de paso, intentar poner en orden mi cabeza. Todo esto era nuevo para mí, sobre todo en relación con mi hermana, y me costaba asimilarlo así de golpe. Pasados unos cinco minutos, escuché movimiento en la habitación de mi hermana, como se abría su puerta, y como entraba en el baño que compartíamos los tres hermanos, (el otro lo tenían mis padres en su habitación), supongo que para darse una ducha reparadora. Yo me la daría después. Pero ahora, ¡joder!, tenía que limpiar el estropicio de la pared.
    
    En eso estaba cuando, otra vez y sin previo aviso, entró María en mi habitación.
    
    Yo me quedé totalmente paralizado, con la mano derecha y el pedazo de papel higiénico pegados a la pared donde estaban los ...
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