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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (7)
Fecha: 28/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Desde las Navidades, la cosa en casa no había cambiado mucho. Sergio seguía hablando con Marta y en ocasiones con Alicia… en bastantes ocasiones. Mari aparte del día de Nochevieja donde se puso un jersey dejando a un lado el pijama, el resto del tiempo se cuidó como siempre lo hacía, poco. Sin embargo, su hijo sí notaba un ligero cambio. Su madre cada vez sonreía más e incluso alguna que otra vez, bromeaban juntos. En esas ocasiones (pocas y breves), le recordaba a la época con su tía, tenían el mismo humor, eran tan iguales que se podían confundir a la perfección. Aunque en Navidades, gracias a Mari, el mal sabor que le dejaba el hablar con Alicia había desaparecido, los días posteriores, volvió. No paraba de hablar con la amiga de su hermana y en muchas ocasiones lo hacían sobre lo bien que estaría verse un día de fiesta. No lo hacían de forma directa, si no tratando de que todo surgiera como un encuentro casual. Los dos estaban con unas ganas terribles de forzar ese encuentro totalmente involuntario. Sergio lo había preparado a conciencia. Después de Nochevieja, saldría el fin de semana siguiente, el mismo día que su nueva amiga le dijo que haría. El sábado caía en día cinco y convenció a varios de sus amigos para ir de fiesta, esperaba que accedieran a quedarse en el pueblo aunque eso lo veía complicado. Últimamente cada vez iban más a discotecas y los bares del casco viejo quedaban reservados para días señalados como las fiestas propias de la ciudad, carnavales ...
... y eventos similares. El día llegó más rápido de lo que pensaba y se puso realmente nervioso. Lo bueno de estar así, era que el sentimiento de culpa se desvanecía de su cuerpo. “No voy a hacer nada” se repetía una otra vez… o mejor dicho se mentía una y otra vez. Durante la mañana solo habló con Alicia para que le confirmara que iba a salir, le contestó que sí, no hubo más que decir. —Solo es una amiga. La veo, unas risas y marcho, tan fácil —decía delante del espejo del baño mientras su reflejo se lo repetía con ciertas dudas. El móvil sonó y se lanzó para ver quien le escribía, lástima que no fuera su nueva amiga. Dos de sus amigos que estaban en duda, le confirmaron que al final sí que saldrían, perfecto, la fiesta era oficial. Abrió la conversación de Marta y le dijo si quería quedar a la tarde, no es que fuera una proposición, era lo que siempre hacían, nada especial. Obviamente esta le respondió que sí. Dejó el móvil y se duchó con calma, en su mente la imagen de Alicia viajaba por todos los lados aunque primero… debería ver a su novia. La tarde la pasó inquieto, en todo el paseo con su chica, no paraba de mirar la pantalla del móvil por los mensajes que le pudieran llegar. Sus ganas de que el tiempo pasara eran evidentes y en más de una ocasión se detuvo para contestar a alguno de sus amigos. “Por fin” pensó al llegar a la puerta de la casa de Marta, el día era frío y las horas se le habían hecho eternas, incluso los pies se la habían quedado congelados. ...