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Faltaría más
Fecha: 29/09/2021, Categorías: Incesto Autor: tpreciados1975, Fuente: CuentoRelatos
Un joven de 18 años empieza durmiendo con su madre viuda para consolarla y termina embarazándola. Recién cumplidos los 18 años mi vida sufrió un cambio radical... Hijo único de un matrimonio de freelances informáticos, (Dos ingenieros telecos), que tenían montado su negocio en su propia casa. Como podéis imaginar, en ese ambiente, yo era un friky de la informática y colaboraba con mis padres en sus proyectos, de igual a igual, vamos que éramos tres expertos en telecomunicaciones, hacker que trabajábamos para varias multinacionales del sector. Precisamente ese año había yo empezado a estudiar en la universidad... A ver si lo adivináis. Jajaja Bueno, el caso es que éramos una familia muy unida, puesto que pasábamos prácticamente juntos todo el tiempo, con una situación económica desahogada... Felices. Pero todo cambio de golpe. Mi padre a sus 45 años sufrió un infarto agudo de miocardio y murió repentinamente. El mundo se nos vino encima a mi madre y a mí... Tanto mi padre como mi madre eran también hijos únicos y sus respectivos padres habían muerto, con lo que no teníamos familiares directos. Estábamos solos en el mundo. Pero nos teníamos el uno al otro, nos queríamos con locura, éramos fuertes y saldríamos adelante. Mi madre, lógicamente, acuso el golpe aún más que yo, además era muy sensible y se pasó los dos días hasta que enterramos a mi padre como un alma en pena, teniéndome a mi como su único paño de lágrimas. Yo no me separé de ...
... ella ni un momento, consolándola y dándole ánimos. Cuando llegamos a casa después del entierro los dos estábamos destrozados, llevábamos más de 24 horas sin dormir y prácticamente sin comer. Mi madre se derrumbó en el sofá y yo me fui a la cocina. Preparé unos sándwich y unas piezas de fruta y nos los comimos. Mi madre no quería comer, pero la obligué y termino comiéndoselo todo. Descansamos un rato y mi madre dijo que se iba a la cama. Se levantó y casi se cae, estaba mareada. La sujete y la acompañé a su dormitorio. Allí, la ausencia de mi padre, se le hizo más patente. ¡Dios mío, que soledad! Exclamó entre sollozos, sentada en la cama. Yo me senté a su lado, la abracé y llenándole su en lagrimada cara de besos la dije. Mamá, no estás sola, me tienes a mí y no te voy a dejar sola nunca. Entre llantos me abrazó. Gracias mi vida. Ya sé que te tengo a ti gracias a dios. La ayude a quitarse la ropa, ella estaba como ausente. Cuando se quedó en bragas y sujetador la pregunté qué quería para ponerse. Me dijo que sacara del armario una camiseta blanca (de esas XXL). Me acerqué al armario a por ella y cuando volví, se había quitado el sujetador y estaba con las tetas al aire y con la mirada perdida. Evidentemente el momento no era para nada erótico, pero yo era la primera vez que veía a mi madre con tan solo las bragas puestas y esa imagen se grabó inconscientemente en mi cerebro. Su cuerpo desnudo y sobretodo sus perfectas tetas. La ...