1. Me abriré de piernas para ti, el tiempo que haga falta


    Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    ... encima de mi vestido, mi respiración se había disparado así como mi deseo, sentía mi cuerpo temblar con cada beso y con cada caricia, sus labios bajaban por mi vestido de rodillas en el sofá mirándome fijamente, viendo mi aprobación en mis ojos cuando sus manos se metían por debajo de mi vestido cogiendo la goma de mis bragas y de mis leotardos empezando a tirar de ellos hacia abajo, ayudándole levantando mi pelvis para que los pudiera sacar con más facilidad, bajando por mis muslos sin parar de mirarme, sin parar de clavarme sus ojos azules y flexionando mis rodillas casi tocándome con mis muslos los senos me quitaba por fin aquellas prendas que en su centro estaban empapadas y olían a mí.
    
    Al bajar nuevamente mis piernas, su cabeza se quedó entre ellas y con sus besos empezó a buscar la rosa carnosa que ocultaban mis bragas, un sexo rasurado con un monte de Venus sin bello alguno y unos labios apetecibles a la vista que en su principio sobresalía ya un clítoris excitado y al final una entrada a los vicios más oscuros con gotas de flujo saliendo por ella, poco a poco su lengua pasaba de arriba abajo y muy despacio con su boca iba bebiendo de mi néctar con mis labios abiertos pasaba la punta de su lengua entre ellos y sintiendo el placer de sus dedos acariciar mi clítoris aumentando más si cabe su tamaño, mi hermano empezaba arrancar de mí los primeros jadeos, arrancando de mí el deseo de tenerle dentro de mí, un deseo que nunca hubiera imaginado.
    
    Mi hermano se incorporó ...
    ... y cogiendo su pene, empezó a pasarlo de arriba abajo entre mis labios vaginales, impregnándose de los flujos en los que estaban envueltos, sentía su glande tocando mi vagina, entrando muy despacio y en esos momentos en que tan solo tenía unos centímetros dentro de mí, cuando se retiraba y entraba nuevamente en mi vagina con medio pene dentro de mí, en ese momento con todas nuestras hormonas disparadas, jadeando y gimiendo por el placer de tenerlo dentro, me vino un momento de lucidez, que había pasa, donde estaba, que estaba haciendo, las primeras frases aparte de mis gemidos y jadeos salieron de mí pidiéndole que me dejara y levantándome deprisa corrí hasta la cocina.
    
    Que estaba haciendo, mi mejor amiga, mi cuñada, la mujer de mi hermano no hacia ni seis meses que había fallecido tal día como hoy, un día lluvioso, gris y triste como hoy y ahora yo estaba en su casa a punto de acostarme con el hombre que ella siempre quiso y que era además mi hermano, estaba tan confundida, tan avergonzada y a la vez tan excitada que estaba hecha un lío, mis manos estaban mojadas apoyadas en la encimera mirando llover por la ventana, con la cara mojada después de haberme echado agua para refrescarme, aunque no fuera la parte de mi cuerpo que necesitaba refrescar.
    
    La imagen de mi hermano apareció reflejada en el cristal, veía como me abrazaba y me besaba, sus besos en mi cuello, quitándome la melena y ladeando mi cuello para besarme mejor, nuevamente ni una palabra, nuevamente sus besos ...
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