1. Don Gervasio tiene nueva secretaria


    Fecha: 06/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos

    Don Gervasio había llegado ilusionado tras su jornada laboral, incluso dos horas antes, porque podía y porque desempeñaba el cargo de subdirector de ventas. Desde su despacho se habían hecho las diligencias para la fiesta, su secretaría se encargó de dichas gestiones; y es que Esmeralda era una eficaz y productiva empleada. Y nada más llegar a su casa celebraron el 54 cumpleaños de su amada esposa doña Inés. Acompañados de todo su séquito familiar -el hijo y la hija y sus tres nietos.
    
    Gervasio hizo un discurso emotivo, donde abogaba por esa unidad familiar que les unía y el amor inmenso hacía su estimada esposa. Hubo regalos, los nietos correteaban por toda la casa, era un auténtico deleite ver tanta felicidad. Hubo risas en cuanto los nietos tocaban la calva de Gervasio y estiraban su bigote señorial. Todo fue afecto y confraternidad. Al terminar la cena — dicha cena había sido encargada por su secretaria a un selecto restaurante — y marcharse la adorable familia dejaron los platos sucios en la misma mesa del banquete, para que a la mañana siguiente la criada — no quisieron que trabajara esa noche — lo dejara todo impoluto y ellos, Gervasio y Inés tuvieran esa noche de amor.
    
    Solían hacerlo una vez cada tres meses, pero esa noche era especial y copularon al mes desde la última vez que lo hicieron. Inés, doña Inés como le gustaba a ella que la llamaran desde la menopausia había entrado en carnes, agrandado sus caderas, sus pechos eran centrífugos, pero no por eso ...
    ... Gervasio, don Gervasio, como también le gustaba que le llamaran había descargado dentro de la vagina de su queridísima esposa una cantidad abundante de semen; le venía por defecto, empalmaba con una facilidad asombrosa a sus 57 años y estaba dotado de una herramienta de 19’ 534 cm con un grosor considerable. Al terminar ella dijo que había disfrutado mucho, por lo que Gervasio, don Gervasio, como le gustaba que le llamaran se sintió orgulloso. Orgulloso, por el hecho de que ese mismo día había enculado a su nueva secretaría Esmeralda. Esa sensación de en una misma jornada haber usado conductos diferentes le hacía sentirse más varonil.
    
    Esmeralda era una mujer de 31 años que habiendo quebrado su anterior empresa se presentó a la entrevista de trabajo como secretaria. Esmeralda era una mujer muy pegada a su cuerpo, de ojos atigrados, media melena, no muy guapa, pero lo parecía por su movilidad facial entonando todo en un mismo rictus elegante y penetrante. De estatura mediana, pero elevada con tacones que le daban poderío debido a sus turgentes pechos y culo respingón; flaca de constitución, aunque debido a sus atributos mamatorios y nalgas salidas tenía esa sensación de corporeidad autoritaria. El día de la entrevista entró vestida con una falda por encima de las rodillas y una blusa que insinuaba sus pechos. Se había pintado los labios de rojo intenso. Gervasio, don Gervasio la hizo entrar.
    
    Entró con poderío y seguridad, se sentó. Esmeralda díjole que venía de una compañía en ...
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