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Dentro de mi madrastra
Fecha: 13/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... cuarto y a los pocos minutos volví a adivinar su silueta en el umbral de la puerta podía escuchar como se acercaba lentamente pero está esta vez notaba el golpe seco característico de unos tacones. Llegó a la altura de la mesita de noche y prendió la tenue luz de la lamparilla, lo que en aquel momento vieron mis ojos hicieron que recuperase la erección de inmediato. Se había vestido con una lencería de encaje negra medias negras y liguero, de pronto comencé a temblar de nuevo y me invadía la ansiedad y los nervios, ni siquiera podía hablar, sabía lo que estaba a punto de suceder. Seguidamente ella subió encima de la cama colocándose de pie sobre mi erecto pene, me miró a los ojos y me dijo en tono picaresco que ya estaba listo. Comenzó a agacharse lentamente hasta situar su tanga negro sobre mi virgen pene por pocos instantes, mientras sujetaba mi miembro con una mano comenzó a apartar hacia un lado el tanga dejando descolgar unos increíbles labios vaginales impresionantemente largos. No podía parar de temblar ni podía creer lo que veían mis ojos, de pronto separó aquellos húmedos labios ...
... vaginales y coloco mi pene entre ellos quedando completamente cubierto, me miró a los ojos de nuevo y preguntó si estaba listo, entre balbuceos dije que si e inmediatamente y mediante un violento golpe de cadera en seco engulló mi pene por completo escuchándose un sonido húmedo y a la vez como si me succionase haciendo los labios una especie de ventosa. Comenze a sollozar de placer, sabía que no tardaría en correrme de nuevo, ella estaba inmóvil, de pronto subió lentamente y retiro su sujetador dejando caer sus grandes pechos sobre mi cara, se sujetó al cabecero de la cama y comenzó a cabalgarme fuertemente, los muelles de la cama sonaban como si fueran salirse en cualquier momento. Exclamé que no podia resistir más y ella respondió que me hiciese un hombre y me corriera dentro de su maduro coño. Inmediatamente al escuchar esas palabras no pude resistir más y explote interior mientras no apartaba la vista de aquellos labios vaginales que entre golpes de cadera y el sonido de sus nalgas golpeándome y abarcandome comenzaban a expulsar a borbotones el semen que entre sollozos parecía no parar de eyacular.