1. Marianito


    Fecha: 14/10/2021, Categorías: Gays Autor: pibecba, Fuente: CuentoRelatos

    Marianito es el sobrino de un amigo compañero de trabajo, un pibe menudito de unos 1,68 m y 50 kg, carilindo, un poco creído y con poca cultura.
    
    Con sus 18 años es un pibe rescatado desde hace unos años por su tío de una familia muy numerosa de campo, y llevado a vivir con él a la capital, para que la vida le brinde más oportunidades.
    
    Si es poco leído, o de poca cultura es por su propia decisión, su tío lo crio como su hijo y nunca hizo que le falte nada, tanto como vivienda, comida, abrigo y educación.
    
    El adoptó los códigos de los pibes de la calle y vive de esa manera, hasta que le agarra hambre o sueño, entonces vuelve al mundo real y hace caso a lo que le ordenen.
    
    Siempre venia al trabajo y se hizo amigo de todos, le gusta jugar de manos, mejor dicho, le encanta que lo caguen a trompadas porque al parecer tiene su lado medio sado, además es muy zafado para hablar, todo el perfil de un pibe de la calle, cosa que me atrae muchísimo.
    
    Obviamente que jugué muchas veces de manos con él, más todavía cuando él llega de la calle y entra a la oficina increpándote con frases como "Hola putito, cuando quieras te cago a trompadas?", quedándose en la puerta esperando la obvia reacción de mi parte y cagarlo a puñetes.
    
    Pero un día llegó muy tarde, vino a traerle las llaves de la casa a su tío porque él se iba a otra parte, así que cayó a última hora cuando ya no quedaba nadie, solo su tío y yo.
    
    Le dio las llaves y el tío se fue, el pasó a saludarme de la forma como ...
    ... siempre lo hace, pero ese día iba a ser distinto para él, yo había tenido un mal día y estaba con toda la bronca encima, para colmo lo veo llegar y para mis adentros dije "lo que faltaba, que viniera el boludo este".
    
    Me empezó a increpar desde la puerta como siempre, y dije por dentro mío, "por qué no sacarme la bronca un rato, si a este le encanta que lo caguen a palos", le dije vení, pasá, me hice el boludo y cuando lo tuve a tiro lo agarré del cuello de atrás y le empecé a dar trompadas en la espalda y riñones.
    
    Lo tiré al piso, le separaba los brazos del cuerpo y le daba en las costillas, sin asco y sin contemplación, me gustaba la cosa, me sacaba la bronca y a la vez me excitaba verlo como me decía "ay culeado me estás haciendo mierda". Se retorcía, paraba el culo, trataba de zafar sin tener chance, yo estaba encima de él y además tengo mucha más masa corporal que él.
    
    Comencé a decirle "quién es el putito ahora?", mientras no dejaba de golpearlo por todas partes, él me respondía "vos, si pegas como una nena". Las trompadas continuaron cada vez con más fuerza y retumbaban en la oficina, al final el pendejo ya no se podía mover de la cagada que se había comido, me dijo "ya está, ya está, me hiciste verga".
    
    Así boca abajo como lo tenía dije dentro mío, "esta es mi oportunidad, voy a ver cómo reacciona", y le mandé la mano entre las dos nalguitas, le abrí el orto, (por encima del vaquero) y le dije "quien es el putito ahora?"
    
    Yo esperaba un reflejo, una reacción ...
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