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Dos extraños se acaban conociendo carnalmente
Fecha: 16/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... manos sobre la almohada reía cómo una niña traviesa. Mi polla estaba mojada, la saqué y se la froté en el ojete. Se dio la vuelta, y me dijo: -Sin prisas, no seas cómo mi novio. Vi sus bellas tetas con areolas rosadas y su coño peladito, su cintura estrecha, sus anchas caderas y me di cuenta de que nunca volvería a saborear una cosa tan rica. Era un sueño de mujer y la tenía a mi disposición. Me desnudé en un plis plas. Con mi polla apuntando hacia arriba, lamí alrededor de los pezones con la punta de la lengua y después mamé, chupé, lamí y magreé las tetas hasta que Nicole comenzó a gemir. Bajé besando y lamiendo su vientre y su ombligo hasta llegar al coño. Ya lo tenía encharcado. Lo metí todo en la boca y se lo limpié de jugos, luego aplaste mi lengua contra su clítoris y la giré alrededor, para acto seguido metérsela en la vagina y después lamer de abajo a arriba, Nicole, me dijo: -¡Voy a acabar! Aceleré los movimientos de mi lengua y explotó. -¡Me vengo! Se corrió en mi boca entre dulces gemidos y fuertes espasmos. Seguí lamiendo cuando dejó de correrse, hasta que volvió a ponerse perra. En ese momento vi que era la mía, se la clavé en el coño de un golpe de riñón, con la polla metida hasta el fondo le cerré las piernas, y haciendo palanca con mi culo le follé el punto G, al tiempo que mi pelvis se frotaba con su clítoris. Nicole me besó por vez primera. Sus labios eran tan dulces y yo estaba tan cachondo que me corrí dentro de ella. Si yo estaba ...
... cachondo ella no se quedaba atrás. Sintió la explosión de un orgasmo vaginal al tiempo que tenía otro orgasmo clitoriano. Tembló debajo de mí cómo si la estuviera sacudiendo un terremoto y no fue capaz a articular palabra. Nuestras corridas se juntaron y su coño quedo cómo le había dicho, cómo un bebedero de patos. Estuve besándola hasta que recuperó las fuerzas, luego me quité de encima, metí mi cabeza entre sus piernas y le volví a comer el coño mientras mi leche y sus jugos salían de él. Nicole, acariciando sus tetas se dejó ir, se dejó ir, se dejó ir, y cuando vi que se iba, le dije: -Quiero que me mires y quiero oír cómo dices que te corres: Miró cómo le comía el coño hasta que levantó la pelvis y dijo: -¡¡Me corro!! Sentí en mi lengua sus jugos espesos con sabor ácido y el roce de su vagina abriéndose y cerrándose... Bebí de ella hasta que su pelvis dejó de moverse y su boca de gemir. Al acabar tomamos otro buen trago de aquella mezcla explosiva que había hecho. Después se echó otra vez boca arriba sobre la cama, ¡Ay el culo! Aquel culo no se me escapaba vivo. Le dije: -Voy al servicio. Ahora vengo. Al volver del servicio me arrodillé detrás de ella, le besé y lamí el cuello y la espalda desde la primera cervical hasta el coxis al tiempo que le rascaba la espada con mis uñas, después le levanté su culo pequeño y redondo, una maravilla de culo, abrí las nalgas con mi mano derecha y lamí su periné y su ojete... Comencé lamiendo de abajo arriba, después hice ...