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¿Sueño o realidad? Dejando a un lado los prejuicios
Fecha: 18/10/2021, Categorías: Incesto Autor: andrewotero, Fuente: CuentoRelatos
Nuestros besos eran dulces, con amor, en cada uno de ellos entregábamos el alma. Nuestras caricias se limitaban a acariciar nuestros rostros y tomarnos del cabello, de vez en cuando acomodábamos nuestros rostros de izquierda a derecha. Deje de besar su boca y me dirijo a su cuello, sentí el aroma de su perfume, mezclado por el hembra excitada. Martha movía su cabeza para dejarme besar todo su cuello. Martha cerraba los ojos para entregarse completamente a la pasión del momento, de vez en cuando nos decidamos cuanto nos amábamos. Ese instante no nos importaba nada, solo estar juntos. Ella se había recostado hacia el brazo del sillón y yo prácticamente estaba sobre ella, devorando su boca y su cuello, a la vez que acariciaba su rostro y sus brazos, sintiendo su piel aterciopelada, nuestras respiraciones eran muy agitadas, mi miembro estaba que me dolía de lo duro que estaba. Martha bajó su mano y acarició mi entrepierna por encima del pantalón, mientras yo apretaba y acariciaba sus pechos por encima de su blusa. Nuestros besos cada vez se volvían más apasionados, mordíamos nuestros labios y nuestras lenguas jugaban entre sí una batalla que ninguna ganaría. Bajé mi mano y acaricié sus piernas por encima de la falda, bajé un poco más y empecé a intentar acariciar sus piernas subiendo su falda, las sentía firmes y calientes, envueltas en esas medias nylon que eran mi fetiche, subí su falda hasta permitirme ver sus muslo regordetes y sabrosos. Martha empezó a meter ...
... su mano por debajo de mi camiseta, y yo hacía lo mismo por debajo de su blusa. Empezó a acariciar con más confianza y fuerza mi miembro por encima de mi pantalón, yo estaba que explotaba, no podía controlarme, ella se dio cuenta de lo excitado que estaba y se aprovechaba de ello, quería ser quien controle la situación. Empecé a moverme encima de ella frotando mi cuerpo con el suyo, mientras besaba con desesperación sus labios, su cuello y empezaba a morder sus pechos por encima de su blusa. Martha me hizo un ademán de cambiar de posición y ahora ella estaba encima de mí, recostada de lado, mientras me acariciaba mi miembro y no dejaba de besarme, con una sola mano logró zafar mi correa, y desabrochó mi pantalón, metió su mano y acariciaba mi miembro por encima de mis interiores, subía mi excitación aun nivel que no podía describir, y… exploté, entre convulsiones y gemidos… diciendo su nombre… besándola… mientras veía en su rostro una satisfacción de haber logrado hacerme explotar a su antojo. Nos quedamos recostados en el sillón, Martha sobre mí, su mano acariciando mi miembro por encima de mi interior mojado, mientras yo acariciaba su cabello y con la otra mano la toma del rostro guiando su boca a la mí para darle un beso de amor. En la misma posición subió su mano y mientras me acariciaba el rostro, me decía cuanto me amaba. Estuvimos por un momento así, calmamos nuestra respiración, y el color de nuestros cachetes tomaba su color habitual, Martha me sugirió que ...