1. Madre hot: Mi primo


    Fecha: 18/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alexandre, Fuente: CuentoRelatos

    ... coño.
    
    -Guarra, aún no te has lavado la corrida del cabrón de tu marido -le escucho decir- No importa, todo queda en la familia: limpiaré yo con mi lengua su semen. Y quedará así tu concha más lubricada porque te la voy a meter hasta los ovarios.
    
    Mamá duerme o se lo hace. Nota la juguetona lengua de Manel en su chochito y mueve su cintura para no perder un instante de aquel placer que no consigue darle su marido. Manel saborea aquel líquido seminal viscoso y salado de su tío y lejos de sentirse confundido y sucio, su excitación aumenta, se siente poderoso porque sabe que al fin va a realizar unas de sus fantasías eróticas. No tarda en lamerle todo el cuerpo hasta llegar los pezones que muerde sin piedad mientras magrea sus poderosas tetas.
    
    La penetración es brutal. Los embistes hacen retumbar la cama, su cabecera golpea la pared del cuarto. "Van a despertar a mi hermana", pienso, cuando ya estoy jugando con mi polla. Mamá gime contenida. Manel la voltea. Disimula estar dormida, la muy zorra. Ella pone su culo en pompa para facilitar ...
    ... una entrada a lo perrito. Pero mi primo va más lejos.
    
    -Ya tienes suficiente lefada en el coño. Ahora vas a sentir un raudal caliente en el ano. -Mama no se resiste.
    
    Y Manel taladra su orto sin contemplaciones. Ahora, ella grita. Solo cuando nota todo aquel miembro dentro de su culo, hasta que percibe el roce de los mismos huevos, vuelve a gemir. Lleva su mano derecha a la chucha para masajearse el clítoris y que el placer sea doble. Manel está a punto de estallar pero ella ya se ha corrido dos veces... como yo. Solo cuando siente las ráfagas de lefa caliente y abundante en sus entrañas se confunde su grito con el de su sobrino.
    
    -Vuelve cuando quieras, Manel le dice la muy furcia a la mañana siguiente durante el desayuno-. Ya sabes que en esta casa se te aprecia mucho.
    
    Manel y yo nos miramos a los ojos. Las ojeras nos llegan hasta el suelo de no haber pegado ojo durante la noche. Mi primo le da un beso en la mejilla a mamá y cuando se despide de mí con un abrazo aún tiene el cuajo de decirme:
    
    -¡Tienes uno padres cojonudos, Álex! 
«123»