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Mi prima Lupe
Fecha: 19/10/2021, Categorías: Incesto Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... ¡Esto es la gloria, así que por eso todos se vuelven loco por el sexo, es lo máximo! ¡La puse encima de mí, cabalgaba riquísimo, yo le acariciaba sus nalgas en lo que ella, se dejaba caer sobre mí, le apretaba el cabello y la levantaba con mis movimientos! Lu: ¡Que rico, Luis, así no pares, dios mío! L: ¡Coges rico bebe, uf, uf, ahora eres mi perra! Lu: ¡Si, soy la perra de mi primo mayor, uf! ¡La puse en cuatro en el sofá, la embestí fuerte, ya a esas alturas mi verga entraba con facilidad, su coño ya era mío, le daba de nalgadas y le jalaba el cabello, me acercaba para poder acariciarle sus tetas y sus pezones! L: ¡Lupe, que rico, dios mío! Lu: Ah, que rico, ¡ah empújamela más uf! Me senté en el sofá y la cargué viéndome de frente, nos besábamos mientras ella movía su cadera y dejaba caerse sobre mi verga, nuestras lenguas entraban en las bocas de ambos, sus pezones eran mordidos fuerte, ella me arañaba la espalda, uf, ¡que rico era coger con esa joven! Lu: ¡Primo, siento que me vengo, uf! L: ¡Si nena, termina, mójame la verga! Lu: ¿Dios mío, que es esto? L: ¡Es la gloria bebe! Lu: Uf, que ...
... rico, que rico se siente, ¡dios! ¡Se chorreo toda sobre mí, yo seguía besándola pasionalmente, pero aun no terminaba, la volví a acostar en el sofá, le abrí las piernas y las puse en mis hombros, mis embestidas eran fuertes, ella todavía vibraba del orgasmo que había tenido, yo le besaba las tetas y seguía moviéndome! L: Sácame la leche prima, muévete, ¡muévete rico! Lu: Sácala primo, uf, ¡saca tu leche! L: ¡Zorra, sabía que eras así! Lu: ¿Por? L: ¡Instinto, jajá! Seguí ensartándola hasta que mis huevos comenzaron a hincharse, en ese momento le saque la verga y termine llenándola de leche en todo su cuerpo, me había ordeñado riquísimo ya que no paraba de salir, ese polvo fue riquísimo y duradero, para ser virgen cogió delicioso, ¡ella embarrada de mi semen se lamia los dedos y se lo embarraba en todo su cuerpo! Repose a lado de ella, mientras se vestía y al parecer ella arrepentida me decía que ya se tenía que ir, que su papa la estaba buscando, yo la deje ir dándole una tremenda nalgada y un beso y diciéndole “ahora eres mía”, ella me sonrió y se fue, ¡yo me quede recordando su rico cuerpo que ahora ya era mío!