1. La rebelión de mi madre (III): El ascenso


    Fecha: 22/10/2021, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos

    ... no me hagas sentir vieja, tuteame, hablame de vos" me dice al oído.
    
    Me sonrojo, sintiendo que cometo un error tras otro.
    
    "lo mínimo que podes hacer ahora es bailar conmigo e invitarme un trago" me vuelve a susurrar al oído mientras me apoya sus tetas en mi pecho.
    
    Asiento con la cabeza y comenzamos a disfrutar del momento, bailamos, reímos, y luego de unos largos minutos la invito a tomar algo.
    
    Al pedir los tragos vamos a un lugar donde hay sillones, luz tenue, la música no es tan fuerte, pero ahí estamos listos para compartir esas bebidas.
    
    Sus piernas doradas se ven apetecibles con la escasa luz, su escote es pronunciado, llama a la vista.
    
    De tanto hablarnos al oído y apoyarnos las manos en nuestros hombros y piernas terminamos besándonos apasionadamente.
    
    Pasamos muchos minutos besándonos y rozándonos como si no hubiera nadie más en el boliche.
    
    En un respiro me dice que no podemos ir a su casa porque tiene hijos adolescentes viviendo con ella. Le ofrezco ir a mi departamento.
    
    Vuelvo manejando en un mal estado, ella no está mejor que yo, hacemos lo prohibido de ir con mi propio auto manejando hasta el departamento, un riesgo para nosotros y los demás, estupidez de juventud y calentura.
    
    Al llegar, apenas bajamos ella me besa apasionadamente, entramos al edificio pegados, mientras esperamos en el ascensor me dice cosas como que le encantan los pendejos como yo, que ya quiere probar mi cuerpo joven, etc.
    
    En el ascensor me besa y toma mis manos ...
    ... guiándola a su pecho y su cola. Ella lleva las riendas esta noche.
    
    Casi no me deja entrar al departamento, me cuesta poner la llave, pero lo logramos y de un portazo que despierta seguro a todo el edificio nos disponemos a tener sexo.
    
    Me arranca literalmente la camisa, vuelan los botones por todo el suelo, la voy guiando a la habitación.
    
    Nos vamos desvistiendo mientras avanzamos hacia la cama.
    
    Tiene un cuerpo exuberante, unas tetas grandes, una cola proporcionada, unas piernas torneadas, trabajadas en un gimnasio evitando el paso del tiempo.
    
    Su boca recorre todo mi cuerpo, sus manos tocan todo lo que pueden de mi. Me llama pendejo todo el tiempo, eso me calienta.
    
    Esta mujer de 40 años está volviéndome loco de placer, como ninguna otra chica lo hizo.
    
    Me arranca el bóxer con los dientes y sus manos se ubican en mis bolas y en mi tronco que está parado ya, me mira a los ojos con lascivia y abre su boca sedienta para comer el glande que estaba rojo de calor.
    
    Como nunca antes siento electricidad en mi cuerpo, temblores nuevos que solo experimenté en mis primeras masturbaciones de la adolescencia.
    
    Ella se da vuelta y me propone un 69 sin hablarlo, sacó su minúscula tanga y sin previa ella baja su pelvis a mi cara, a mi boca, quiere sentir mis labios y mi lengua en sus partes íntimas.
    
    La complazco, como, muerdo, chupo, meto mi lengua por todos lados, trato de retribuir algo del placer que ella me está dando.
    
    No sé cuánto tiempo pasó, pero en un momento ...