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Cristian y Nicole
Fecha: 26/10/2021, Categorías: Incesto Autor: NenaJoven, Fuente: CuentoRelatos
... aproximó sin prisas hacia mi rajita. Mi cuerpo temblaba pero sus manos me tranquilizaban transmitían hacia mí una calma, una protección que nunca antes había sentido. Rozaba la punta de miembro en mi entrada, lo hizo durante largo rato intentando hacerse paso pero debido a lo estrecho de mi conducto le costó abrirse camino. Un gritito acompañado de una punzada de dolor cuando por fin logro entrar la cabeza. Sus manos apresaron a las mías y dejo caer parte de su peso sobre mí para que no me moviera, se adentraba hasta que se topó con la tela de mi inocencia y tras un fuerte impulso me clavo todo su miembro. Un sentido grito recorrió las paredes de mi piso y el dolor se hizo dueño de la situación Tras varios quejidos mi cuerpo que estaba completamente tenso se fue relajando un poco dejándose sentir, las lágrimas que recorrían mis mejillas eran bebidas por sus dulces besos y cuando ya me sentía calmada sus movimientos lentos se desarrollaron, me quejaba cada tanto pero la maestría con la cual llevaba la situación arrancaron mis primeros gemidos provocados por una verga. Mientras más me abandonaba el dolor y me invadía el placer su miembro se iba apoderando de cada milímetro que pudiese conquistar. Coloco mis piernas sobre sus hombros y el movimiento insaciable dejo caer las gotas de sudor de su frente sobre mi plano abdomen. Una sucesión de orgasmos acompañaron mi cuerpo, que estaba disfrutando al máximo aquella experiencia. Podía sentir a la perfección el roce por mi ...
... estrechura y mis oídos se embebecían con mis gemidos y sus gruñidos. Llevo uno su pulgar a mi labio y se adentró en mi boca. Solo lo lamí, eso acallaba algo a mis gemidos. Nuestros ojos grises brillaban con la intensidad de la plata, luego nos fundimos en un beso y nuestros dedos se entrelazaron cuando sus embestidas crecían en potencia y de un instante a otro fue inundada mi cuevita con unos potentes chorros calientes. Unos segundos recuperándonos hasta que fue perdiendo potencia. Cuando retiro su miembro lo pude ver una mezcla de sangre, flujos y su semen. Tomo mi braguita y se limpió con ella para luego limpiarme a mí. -Estas son mías –sonrió triunfante- Tu eres mía. Se tumbó a mi lado, no sabía que actuar o decir, nos miramos y me busco, me cubrí con sus brazos y me lleno de besos, estaba agotada y al poco tiempo perdí el conocimiento fundiéndome en el mundo de los sueños. Cuando me desperté ya era de mañana, me encontraba sola y desnuda, me incorpore y palpe mi almejita más abierta y sobretodo sensible. Por un segundo me odie ¡se había ido! Pensé. Solo me había usado, me encogí en la cama cuando un ruido procedente de la cocina y el olor a desayuno me regreso a la realidad. Me quede observándolo, hasta que se acercó a mí y tapo mi desnudez con su camisa -Vamos no andes así que puedes coger un resfriado… -Y-Yo pensé que te habías ido… -Niki esto apenas acaba de empezar, eres mía, ahora siéntate que el desayuno se enfría Mire el reloj de reojo ¡Las clases! ...