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Casualidades
Fecha: 31/10/2021, Categorías: Gays Autor: spin, Fuente: CuentoRelatos
Fue hace 5 años, tenía 21 años, estudiaba la carrera de Biología y tenía una novia hermosa, Esmeralda. Era feliz y me jactaba de salir con una de las niñas más guapas de la Universidad, siempre me habían atraído las chicas, jamás un chico, mucho menos pensar en tener relaciones con alguien del mismo sexo, pero... Mi nombre es Alex, siempre he sido delgado, trato de cuidar mi alimentación y hacer ejercicio, como les decía, siempre me habían gustado las chicas, pero, en mi grupo de amigos había un chico, Roberto, éramos amigos desde la infancia, y seguíamos siendo inseparables, aunque estudiaba en otra universidad siempre salíamos a jugar baloncesto, de antro con las novias, y realmente nos teníamos mucha confianza, tanto que siempre había lugar para bromas pesadas, siempre que lo veía no saludábamos con un golpe, en ocasiones aludía a mis nalgas y me decía entre bromas que me estaba poniendo muy nalgón, que si fuera chica, no dudaría en cogerme, creo que esas bromas fueron despertando ese instinto de atracción hacía él, pues no paso mucho tiempo en que empezó a fijarme en que Roberto cada vez estaba más fornido, y tenía unos músculos muy desarrollados, aunque no era delgado era el clásico chico que atraía a las chicas por su complexión, y eso claramente llamaba mi atención... Sacudía la cabeza y borraba las ideas cada que lo veía, las bromas acerca de mis nalgas y de mi cuerpo, siempre me generaban cierto nervio que ni yo me explicaba porque, cuando íbamos al baloncesto ...
... la mirada se me iba instintivamente hacía él, sabía que él era un chico varonil hecho y derecho, que tenía novia al igual que yo, pero generaba en mí una atracción, que no ejercía ningún chico, modelo o ningún otro hombre en mí, pero en fin sabía que solo eran ideas y trataba de enseñarle a mi mente que solo eran pasajeras... Una tarde, terminando el baloncesto, quedamos de acuerdo de salir por unas copas, cabe decir que ambos llegamos a la ciudad de provincia, por lo tanto vivíamos solos, claro en departamentos distintos y en diferentes partes de la ciudad, pero solos, la noche llegó y nos reunimos 3 o 4 amigos para salir de fiesta, era una noche de septiembre, los bares y antros dela ciudad lucían llenos, el ambiente era de lo mejor, tomábamos y bromeábamos, bailábamos con las chicas del lugar y lo que empezó como una noche tranquila pronto se convertía en una fiesta alocada, mientras el alcohol hacía efecto, miraba como Roberto seducía a una chica de la mesa contigua, disimuladamente lo veía con la camisa ceñida y algunos botones desabrochados, pero nuevamente regresaba la mirada a la mesa, con mis amigos... eran ideas, solo ideas La noche pasaba y el alcohol seguía consumiéndonos, no supimos detenernos y en un parpadeo de la fiesta y diversión nos encontrábamos peleando con los guardias de seguridad del bar, no sé cómo libramos el lío, pero cada quien corrió por donde pudo, después de alejarme unos minutos recordé que Roberto tenía las llaves de mi departamento en ...