1. Sexo con mi sobrino


    Fecha: 09/11/2021, Categorías: Incesto Autor: MrTaboo, Fuente: CuentoRelatos

    ... las medias. El pobre se estaba poniendo cardíaco y eso me estaba encantando. Mi sobrino me pidió que me hiciera “selfies” con él. Nos agarrábamos, reíamos, los dos nos estábamos poniendo cardíacos con la suerte que nadie estaba sospechando nada. Estaba gozosa, tenía a mi sobrino totalmente a mis pies.
    
    Estaba tan excitada que decidí subirme a una habitación para arreglarme un poco. Era solo una excusa, sólo quería alejarme de mi sobrino porque veía que la cosa se podía desmadrar. También empecé a masturbarme a ver si me calmaba un poco. Cerré la puerta de la habitación para poder correrme tranquilamente y fantasear con tener un incesto con mi sobrino.
    
    Cuando estaba en plena acción, sentí como la puerta se movía un poco dejando un resquicio, puede ver como mi sobrino me estaba espiando. Dudé si debía parar, pero decidí que podía verme así, como una auténtica zorra. Cada vez me masturbaba más fuerte y gemía para que él me pudiera escuchar. La situación era de lo más morbosa, una escena tórrida donde las haya. Saber que mi sobrino estaba observándome, era algo alucinante. Estaba deseando que entrara en la habitación, la escena era la usual en estas fiestas navideñas.
    
    Mi sobrino se decidió a dar el paso y entró en la habitación de forma sigilosa. Yo le podía ver por un espejo y él estaba de espaldas a mí. Nos mirábamos cara a cara, sin ningún pudor, como dos animales excitados. Pude ver como se había sacado su miembro y estaba masturbándose. Joder que tamaño tan ...
    ... descomunal. Ninguno de los dos se atrevía a acercarse al otro, como si los perjuicios del incesto nos tuvieran paralizados. La fantasía de un incesto con mi sobrino parecía cada vez más real.
    
    Él me respeta mucho, no se atrevería a tocarme sin mi permiso, así que tenía que ser yo quien le diera las instrucciones pertinentes. Le dije que se acercara ‘Carlos puedes tocarme, tu tía te lo ordena y no querrás que se enfade, ¿no?’. Carlos estaba tan dócil y excitado, que podía hacer lo que quisiera con él. Pero antes de nada había que cerrar bien esa habitación para que hiciera realidad mi fantasía.
    
    Carlos no se atrevía a hacer nada conmigo, simplemente se masturbaba de forma compulsiva, así que le dije que se estuviera quieto, que parecía un cerdo y le di una bofetada. Sin tiempo para que pudiera reaccionar, me introduje su polla en mi boca de forma desesperada y noté como el muchacho se movía de forma salvaje, era como domar a un potrillo. Le bajé los pantalones y de vez en cuando le azotaba el trasero. Noté como eso le gustaba y la polla, a cada uno de mis castigos se le ponía más dura. El incesto con mi sobrino estaba teniendo matices sado y eso me gustaba.
    
    No deje que se corriera, que mala soy. Le di golpecitos en su pene para que no eyaculara y le obligué a que chupara mi clítoris totalmente rasurado. El chico lo hacía de manera impetuosa y no lo bien que debía, por lo que tenía que enseñarle. Me quité el cinturón que llevaba de complemento y azoté su espalda cuando sus ...