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Exhibiéndome frente a unos albañiles
Fecha: 11/11/2021, Categorías: Gays Autor: Bellota89, Fuente: CuentoRelatos
En ocasiones en complicado viajar a más de una hora de distancia de casa para cuidar a una mascota que no es nuestra. Pues hoy, me tocó a mí. La mejor amiga de una de mis tías viajó a USA para vacunarse contra el COVID y me pidió de favor cuidar de su gato y de sus plantas. Ella vive en un condominio bastante elegante, en una zona de las zonas más bonitas de la Ciudad de México, pero que no me queda nada cerca de casa; sin embargo acepté. Lo que de inmediato vino a mi cabeza es que ella seguro tiene muchos zapatos lindos que podría probarme pero sobre todo, que podría vestirme y estar así por un largo rato sin preocupación ninguna de que me descubrieran. Entonces, empaqué mi peluca nueva, maquillaje, ropa y un par de juguetes nuevos que conseguí para usar en mis encuentros íntimos con el padre de mi novia. Llegué al apartamento y después de una rica ducha tibia, comencé con mi transformación. En esta ocasión me puse una tanga morada de leopardo, que hacía juego con mi bra con relleno, unos jeans ajustados, y una blusa de animal print. Tomé prestadas unas zapatillas negras con un tacón alto. El resultado ya lo pueden imaginar: toda una zorrita, lista y dispuesta a ser cogida. Anduve un rato así por toda la casa, incluso me serví una copa de vino y entrando en calor, decidí asomarme a la ventana principal, que da a la calle. En la casa de enfrente se encontraban trabajando un par de albañiles. Uno de ellos joven y el otro maduro. Bien podrían ser padre e hijo. Yo ...
... los observaba detrás de una cortina mientras hacían sus cosas y me parecían tan varoniles que comencé a tocarme. Me gustan ese tipo de hombres, HOMBRES, machos y bien masculinos. El chico era alto y delgado, con esos músculos que sólo el trabajo duro bajo el rayo de sol, provoca. El señor, bajito de estatura, pero se podían apreciar unas nalgas y unas piernotas que yo hubiera deseado morder. Al poco tiempo de estar babeando por mirarlos, el joven volteó de repente, y me di cuenta que algo le dijo al otro, porque de inmediato volteó. Yo, muriendo de pena, me quité lo más pronto que pude, pero pensé: ¿Qué podría pasar?, no estaba en mi casa y ellos están hasta el otro lado de la calle. Me armé de valor y calentura y recorrí las cortinas, así que el cuarto se llenó de luz y ambos podían verme de frente a ellos. Decidí hacerles un tipo striptease; empecé acariciando mis piernas y mi trasero y comencé a moverme despacito. Ellos no perdían detalle de mí, podía ver cómo ambos, por morbo o por lo que sea, deseaban que les enseñara más. Así seguí por unos minutos hasta que decidí volver a cerrar las cortinas. El corazón se me salía del pecho. Me daban ganas de plano de desnudarme frente a ellos y que vieran todo mi cuerpo, pero en ese punto no estaba seguro que ellos supieran que no era una chica. Como tenía relleno en el bra, se me notaban unos senos de buen tamaño, y no habían visto nada de mi "paquete" pese a que ya lo tenía parado y mojadito. Decidí no romper el encanto y sólo ...