1. Quiero hacer un gato (3/3)


    Fecha: 16/11/2021, Categorías: Confesiones Autor: Tita, Fuente: CuentoRelatos

    ... éxtasis, disfrutando de la lengua prodigiosa de Saúl y de las caricias suaves en la espalda y los costados, sin dificultad para penetrarme porque la calentura de Adriana lo mantenía ganoso. De pronto, Eduardo abrió la boca para lanzar un gemido y luego un grito exclamando “¡Tu perrito está delicioso, me estoy viniendo!”. Era claro a qué perrito se refería. Sucedió que con la rica vergota que tenía Adriana metida entre sus piernas y las mamadas y mimos de Saúl, ella tuvo un orgasmo tras otro y sufrió contracciones en el cuello de la vagina, lo que hizo que Eduardo también se viniera y se la exprimiera repetidamente. Los penes se pusieron flácidos, uno porque se vino mucho y el otro porque dejó descansar a Adriana y la falta de acción y caricias desmotivaron el falo con el que yo jugaba mientras Eduardo me apretaba y chupaba las chiches.
    
    —¿Ya cambiamos? —pregunté cuando supuse que ya nos habíamos repuesto todos.
    
    —Espera un poco —me dijo Adriana, que estaba recibiendo besos y chupadas en las tetas por parte de ambos. Y acariciando el brazo de Saúl para que éste no retirara la mano con tres dedos hundidos en su vagina.
    
    Me calenté al ver la cara de putos que tenían todos. Tomé del líquido que le escurría a Adriana, mezcla de semen y flujo, y se lo ofrecí a Saúl en la boca, él soltó la teta y chupó con desmedido deleite mi mano; sacó sus dedos de la cueva de Adriana y me los ofreció para que yo hiciera lo mismo que él. Lo chupé y mojé mis dedos mientras chupaba los de ...
    ... Saúl, los saqué chorreando y le embarré el líquido en la verga a mi esposo y me la metí. Tomé más de la venida de Eduardo y Adriana y me la unté en los labios para ofrecérselos a mi esposo. Sin soltarnos de la boca los sexos nos movimos hasta venirnos. Eduardo abrazaba a Adriana de cucharita y ambos miraban la cogida que nos dábamos. Explotamos en un orgasmo y le grité a Saúl que lo amaba. Descansamos un poco y me fui a sentar sobre la cara de Eduardo, a la vez que le indicaba a Adriana que hiciera lo mismo sobre Saúl. Nos mamaron la pepa con gran deleite, saboreando lo que el otro nos había inyectado. Les dejamos la cara blanca de la fricción con el flujo que soltábamos. Reposamos sobre ellos. Me puse a mamar el palo de Eduardo y Adriana acarició y besó el cuerpo de Saúl, hasta que quedamos dormidos. Ya de madrugada me penetró Saúl desde atrás, Eduardo, al frente mío, se despertó y me mamó las tetas, duró poco: volvimos a dormir. Hubo más movimientos de cambio, pues más tarde vi que Adriana le había chupado el falo a Saúl, estando ensartada por Eduardo y así se quedaron, ella babeaba sobre el vello de mi esposo, pero dormía plácidamente.
    
    En la mañana, Saúl me chupó el ano y la vagina como un poseso. Adriana veía y le acariciaba el pelo de la cabeza.
    
    —¿Sabe rico? —le preguntó a Saúl, quien sólo contesto moviendo la cabeza afirmativamente mientras le lanzaba una mirada.
    
    —¿Cuándo acabes, me puedes hacer lo mismo? —preguntó, pero Eduardo le abrió las piernas y se puso a ...